Apocalipsis: Los 144.000 sellados

R. A. Taylor


Ross A Taylor nació en 1955 en Inglaterra. Es soltero y vive en Inglaterra aproximadamente unos 5 meses al año. Tiene un título en Física de la Universidad de York (1973-1976), seguido por tres años de estudios de postgrado en combustión de petróleo combustible pesado. Trabaja como ingeniero de software y de procesos en la industria del cemento, viajando por el mundo 7 meses al año. Ha trabajado en 20 países. La mayor parte del comentario sobre Apocalipsis fue escrito cuando estaba en el exterior, especialmente en Corea del Sur. Como resultado de su trabajo, visitó la India y coleccionó pinturas en miniatura indias y comenzó a apoyar una escuela bíblica en ese país. Se convirtió bajo el ministerio de David Watson, en 1973, mientras estaba en la universidad., y es de orientación básicamente carismática (grupos caseros) aunque más conservador teológicamente. Entre sus pasatiempos e intereses se encuentran: Internet, la Biblia, temas cristianos actuales (creación, ex homosexuales), fotografía (vea sus fotografías de viajes a Bali y EE.UU.) y cálculos actuariales. Tiene una excelente colección de sellos victorianos. 



16. Los 144.000 sellados (7:1)

{144,000 and the great multitude}
Arte usado con permiso de Pat Marvenko Smith, copyright 1992.
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(Ap. 7:1) Después de esto vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol. {2} Vi también a otro ángel que subía donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar, {3} diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios. {4} Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel. {5} De la tribu de Judá, doce mil sellados. De la tribu de Rubén, doce mil sellados. De la tribu de Gad, doce mil sellados. {6} De la tribu de Aser, doce mil sellados. De la tribu de Neftalí, doce mil sellados. De la tribu de Manasés, doce mil sellados. {7} De la tribu de Simeón, doce mil sellados. De la tribu de Leví, doce mil sellados. De la tribu de Isacar, doce mil sellados. {8} De la tribu de Zabulón, doce mil sellados. De la tribu de José, doce mil sellados. De la tribu de Benjamín, doce mil sellados.

La visión de los 144.000 y la visión de la gran multitud (7:9 ff.) forman un interludio entre los sellos sexto y séptimo. Así como en el interludio entre la sexta y séptima trompeta vemos una descripción de la iglesia que testifica, así también tenemos aquí una descripción de la iglesia. No hay tal interludio entre la sexta y la séptima copa. Antes que se hagan sonar las siete trompetas que sirven como advertencia a la humanidad, la iglesia es sellada primero para protegerla de los desastres que vendrán sobre la humanidad. El número 144.000 es simbólico (cf. 21:12 ff.) y la descripción de los 144.000 sellados describe simbólicamente la iglesia del Antiguo Testamento más la del Nuevo Testamento y no sólo las tribus de Israel del Antiguo Testamento. Tampoco es un grupo selecto de misioneros judíos que surge en los últimos días. Debe notarse que una lista de las doce tribus no es sólo una lista, sino un censo. La razón por la que los 144.000 representan a la iglesia se resumen a continuación:

  1. Son descritos como siervos de Dios en v. 3, un término que se refiere a la iglesia y que se usa más de 11 veces en Apocalipsis (ver 1:1, 1:6, 5:10, 6:11, 7:15, 19:2, 19:5, 19:10, 22:3, 22:6, 22:9). El libro de Apocalipsis fue escrito a los siervos de Dios (1:1, 22:6).
  2. La Iglesia del NT es llamada la Israel de Dios (Gal. 6:16). Tanto los judíos como los gentiles son miembros del cuerpo de Cristo y comparten las mismas promesas; la iglesia es la descendencia de Abraham (Ef. 3:6, Gal. 3:6-9, 28-29). Ver también Stg. 1:1.
  3. Judá es el primogénito en vez de Rubén. Jesús es el primogénito de los muertos (Col. 1:15) y desciende de Judá (Heb. 7:14). Note que mientras Jesús estuvo en la tierra pasó por los ritos de iniciación de los judíos (circuncisión) así como de los cristianos (bautismo). Judá se ofreció como sustituto por su hermano Benjamín (Gn. 44:33) y es, por lo tanto, un tipo de Cristo.
  4. Leví, la tribu de los sacerdotes, está incluida en el censo. Normalmente se los excluye de un censo (Num. 1:47). Los santos son descritos como sacerdotes en 1:6, 5:10 y 20:6.
  5. José, que es un tipo de Cristo, es incluido (en vez de Efraín). No se dice nada malo de él (ver v. 8 para más detalles).
  6. Dan y Efraín, que se fueron tras la idolatría, están excluidos y Leví y José los reemplazan. No hay idólatras en la iglesia (21:8, 22:15). Ireneo piensa que el anticristo vendrá de Dan y cita Jer. 8:16.
  7. Los que están en el censo del Antiguo Testamento es un pueblo redimido (cf. Ex. 30:12)
  8. El número 144 (12 x 12, es decir AT x NT) y 12.000 aparecen de nuevo en la descripción del Nuevo Testamento (Ap. 21:12-17) que es claramente tanto AT (doce tribus y doce puertas) y la iglesia del NT (doce apóstoles y doce cimientos). Esto podría ser también una descripción de la iglesia judía y gentil, pero el énfasis está en que es una iglesia completa.
  9. Los 144.000 se encuentran de nuevo en 14:1 donde tienen el nombre del Cordero y del Padre escritos sobre sus frentes. En la descripción de la Nueva Jerusalén (22:3-4) también encontramos a los siervos de Dios con Su nombre sobres sus frentes. Los 144.000 en 14:1-5 son descritos como seguidores del Cordero, cantan una canción nueva, son puros y sin mancha y son los redimidos de toda la tierra.
  10. Milligan señala que si el sello es la antítesis de la marca de la bestia que está en todos sus seguidores, entonces el sello de Dios estará en todos Sus seguidores y no sólo una parte.
  11. Dios está sellando a todo su pueblo contra las trompetas venideras, no sólo una parte, así como todo el pueblo de Dios escapó de las plagas que cayeron sobre los egipcios. Todos aquellos que pusieron la sangre del cordero sobre los dinteles y los postes de las puertas escaparon del ángel destructor.

La teología de Juan claramente ve a iglesia como comprendiendo a los santos del AT y del NT. El Antiguo Testamento continúa en el Nuevo Testamento; tanto los judíos como los gentiles son salvados sobre la misma base de fe (Gal. 3:6-14). Esto se hace muy claro en su descripción de la Nueva Jerusalén, cuyas puertas tienen los nombres de las doce tribus de Israel sobre ellas y cuyos cimientos tienen los nombres de los doce apóstoles sobre ellos. Aun donde describe a la iglesia del AT como "una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas" (12:1), después de dar a luz a Cristo se convierte en la iglesia del NT (12:13). Debe ser claro a partir de las Escrituras del NT que, en lo que se refiere a la iglesia, no hay ni judío ni gentil; todos somos un cuerpo (Ef. 3:6). Los creyentes gentiles, al seguir la fe de Abraham, son espiritualmente hijos de Abraham y herederos de las mismas promesas (Gal. 3:6-9, 28-29). La iglesia es un continuo desde el AT al NT, pero como aquí son sellados antes que se hagan sonar las trompetas, esto reduciría a este grupo a la iglesia del NT más que tanto el AT y el NT. Nuestro Señor tiene un solo cuerpo en la tierra. Juan sin duda tenía las palabras de nuestro Señor en mente, "Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste" (Juan 17:20-21; ver también Juan 17:11).

Hay una modificación a este punto de vista en la que en vez de considerar a los 144.000 como los santos del AT y del NT, podrían ser la iglesia judía y gentil. La línea judía se extiende hacia el período del NT en tanto y en cuanto los judíos acepten a Jesús como el Mesías. Afortunadamente muchos lo están haciendo. Así como en el período del AT había conversos gentiles (por ejemplo, Rut), en el período del NT habrá conversos judíos. En cualquier forma, los 144.000 deben ser considerados la iglesia completa y no sólo una porción de ella. Hay varios comentaristas que consideran a los 144.000 como los conversos judíos al cristianismo, en cuyo caso el análisis anterior también le correspondería a estos judíos cristianos, ya que por definición serían parte de la iglesia y, por lo tanto, participarían de sus características. Sin embargo, el uso del término 144 parecería vincular a este grupo con la Nueva Jerusalén que claramente describe a toda la iglesia, con todos los santos tanto del AT como del NT, judíos o gentiles, y por lo tanto es más probable que se esté refiriendo a la iglesia completa.

(Rom. 11:25-32) Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; {26} y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad. {27} Y este será mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados. {28} Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres. {29} Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios. {30} Pues como vosotros también en otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos, {31} así también éstos ahora han sido desobedientes, para que por la misericordia concedida a vosotros, ellos también alcancen misericordia. {32} Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos.

v. 1 - Después de esto vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol - Esta sección es la respuesta a "¿quién podrá sostenerse en pie?", que viene de Ap. 6:17 y que ahora muestra a aquellos que podrán estar de pie en el día de la gran visitación de Dios. Sólo aquellos que han sido sellados podrán estar de pie en día de su ira (1 Tes. 1:10). "Después de esto vi" se refiere a la cronología de Juan y tiene que ver con una nueva visión que tuvo y no que los eventos que se describen ahora siguen a los de la sección anterior. Este versículo se refiere a los ángeles con las primeras cuatro trompetas que afectan a toda la tierra (los cuatro vientos de la tierra, las cuatro direcciones cardinales, es decir afectan a toda la tierra geográficamente, mostrando la universalidad del juicio), particularmente las primeras dos trompetas (8:7-8) que afectan a la tierra, los árboles, el pasto y el mar.

Primera trompeta:

(Ap. 8:7) El primer ángel tocó la trompeta, y hubo granizo y fuego mezclados con sangre, que fueron lanzados sobre la tierra; y la tercera parte de los árboles se quemó, y se quemó toda la hierba verde.

Segunda trompeta:

(Ap. 8:8) El segundo ángel tocó la trompeta, y como una gran montaña ardiendo en fuego fue precipitada en el mar; y la tercera parte del mar se convirtió en sangre.

v. 2 - Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar - El ángel viene del este (donde sale el sol). La liberación de Dios era esperada de esa dirección (Ez. 43:1). A los ángeles se les había dado poder para dañar la tierra y el mar, indicando la soberanía de Dios. El sello (gr. sphragis, sust.) del Dios vivo tiene la forma verbal en griego, sphragizo. La misma palabra es usada de Jesús, sobre quien el Padre ha puesto su sello de aprobación (Juan 6:27 - "a éste es a quien el Padre Dios ha marcado con su sello", BJ; "Dios, el Padr, ha puesto su sello en él", VP);se usa para Abraham que recibió la señal de la circuncisión, un sello de justicia que tuvo por fe mientra todavía no había sido circuncidado (Rom. 4:11); es el sello de posesión (2 Cor. 1:22); somos marcado en Cristo con el sello del Espíritu Santo (Ef. 1:13, 4:30); el sello de posesión (2 Tim. 2:19). Se usa la misma palabra para los siete sellos, para el sellado del abismo (20:3); para el sellado de los siete truenos (10:4) y para no sellar las palabras del libro (22:10). Vine define sphragis como "sello" o "sello (usado en el anillo del rey)", como en Ap. 7:2 "el sello del Dios vivo", un emblema de posesión y de seguridad, combinado aquí con el destino (como en Ez. 9:4). Las personas a ser "selladas" son rescatadas de la destrucción y marcadas para la recompensa.

v. 3 - No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios - Las siete trompetas que se hacen sonar más adelante (8:70) son advertencias a los que no han sido salvos de la humanidad, no a los santos quienes por lo tanto deben primeramente ser sellados para marcarlos como distintos del resto de la humanidad. Son los siervos de Dios los que deben ser sellados; el libro de Apocalipsis está escrito para los siervos de Dios (1:1, 22:6). Los cristianos son referidos como siervos 10 veces en el libro y como santos 12 veces. Note que las plagas de Egipto que se parecen a las trompetas no dañaron al pueblo de Dios; estaban protegidos (Ex. 9:4, 9:26, 10:23, 11:7, 12:23). El Señor hizo una distinción entre los egipcios e Israel (Ex. 11:7). La liberación de Dios de su pueblo es también la experiencia de Noé, Lot y Ester. Antes de morir, Jesús oró para que sus discípulos fueran protegidos por el poder del nombre del Padre (Juan 17:11, cf. Ap. 14:1, donde son sellados en el nombre del Padre y del Cordero). En Juan 17:15 Él ora para que no sean quitados del mundo sino que sean protegidos del poder del maligno. La imagen del sello viene de Ez. 9:4 en donde se le coloca una marca en la frente a aquellos que gimen y claman por las abominaciones que se hacen en medio de Jerusalén; estaban protegidos de la matanza que venía. El sello es de posesión porque son los siervos de Dios, pero también es un sello de protección. En la quinta trompeta a las langostas se les dice que dañen solamente a los que no tienen el sello de Dios sobre sus frentes (9:4). El sello marca a los que pertenecen a Dios. El sello es también el sello del Espíritu Santo (Ef. 1:13). Es el sello de posesión. Fue puesto sobre sus frentes, es decir sus mentes. Nos recuerda la lámina de oro que estaba grabado como con un sello con las palabras "SANTIDAD A JEHOVÁ" que llevaba el Sumo Sacerdote sobre su frente (Ex. 28:36-38). Esto lo marca como consagrado al Señor. Contraste esto con el título escrito en la frente de la prostituta, "BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA" (17:5). En 14:1 los 144.000 son descritos como teniendo el nombre del Cordero y del Padre sobre sus frentes, es decir tres veces sellados por Dios, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. En el bautismo somos bautizados en el nombre del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo (Mt. 28:19). Este sello está en contraste con la marca de la bestia, en la mano derecha o en la diestra, que marca a los que son de la bestia (13:16) y que están sujetos a la ira de Dios (14:9-11, 16:2).

v. 4 - Y oi el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel - El oyó el número, 144.000 que es claramente un número simbólico. Más adelante los ve como una gran multitud que nadie podía contar. En el NT la iglesia es descrita como el Israel de Dios (Gal. 6:16) y como linaje de Abraham (Gal. 3:29). En Rom. 4:16 Abraham es el padre de los que creen. El número 144 también aparece en 21:17 que es el espesor de los muros de la Nueva Jerusalén, una clara referencia a la iglesia completa del AT y del NT. El número 12.000 se encuentra en 21:16 como el largo de la Nueva Jerusalén. De nuevo, esta es una visión de la Nueva Jerusalén cuyas puertas tienen los nombres de las doce tribus de Israel sobre ellas y cuyos cimientos tienen los nombres de los doce apóstoles sobre ellos, porque la ciudad está compuesta de los santos del Antiguo y Nuevo Testamentos. Varios comentaristas dispensacionalistas, particularmente de Norteamérica, sostienen que hay un lugar separado para Israel y la iglesia en su teología, pero esto no está de acuerdo con la teología del NT sobre la iglesia. Los 144.000 no son judíos conversos en los últimos días, sino la iglesia. La iglesia es el verdadero Israel de Dios. Dios obra en el mundo a través de Su iglesia; en el AT fue por medio de las doce tribus y en el NT, por medio de los doce apóstoles. El lugar para Israel o más bien del pueblo judío en los últimos días es como parte de la iglesia. El número mil significa completo, así que 144.000 representa todo el pueblo de Dios del Antiguo y el Nuevo Testamento. El número 144.000 no es un número literal; es la iglesia completa, no parte de ella (144=12 x 12, es decir la iglesia del AT x la iglesia del NT; 1000=10 x 10 x 10, lo cual significa algo completo). El simbolismo debería ser evidente a partir del fraccionamiento del número 144.000 en doce tribus de exactamente 12.000 para cada tribu. Israel fue un nombre dado a Jacob después que luchó con Dios y con los hombres y venció (Gn. 32:28). Una vez más una referencia al pueblo de Dios como vencedores.

v. 4 - ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de Israel - Lo que sigue es claramente un censo de todas las tribus de Israel. Sin embargo, cuando examinamos el censo tiene algunas diferencias significativas de los censos reales tomados en el AT. Cada tribu tiene exactamente 12.000, contado para que el censo pueda ser considerado como simbólico. Cuando fue tomado el primer censo de las tribus tuvieron que pagar un rescate (Ex. 30:12), así que los que estaban en el censo eran personas redimidas. Los 144.000 se encuentran nuevamente en 14:1 donde tienen el nombre del Cordero y del Padre escritos en sus frentes. En la descripción de la Nueva Jerusalén (22:3-4) también encontramos a los siervos de Dios con Su nombre sobre sus frentes.

v. 5 - De la tribu de Judá, doce mil sellados - Los 144.000 sellados. El primogénito de las doce tribus del Israel del AT es Rubén, quien es mencionado normalmente primero. Normalmente está listado en segundo lugar, después de Judá, pero aquí es la primera tribu y por lo tanto el primogénito es de la tribu de Judá. Jesús es el primogénito de los muertos (1:5, Col. 1:15) y es de la tribu de Judá (Heb. 7:14, Ap. 5:5). Es el primogénito de muchos hermanos (Rom. 8:29). La cantidad de gente de cada tribu es 12.000, que es simbólico. Este número también aparece cuando se mide la Nueva Jerusalén. Su largo, ancho y alto es de 12.000 estadios. Tiene doce puertas y sobre cada puerta tiene escrito el nombre de una de las tribus de Israel; la ciudad tenía doce cimientos sobre los que estaban escritos los nombres de los doce apóstoles.

v. 7 - De la tribu de Leví, doce mil sellados - Leví es la tribu de los sacerdotes. Se incluye ahora en el censo, aunque normalmente no son contados (Num. 1:47, 49) "no contarás la tribu de Leví, ni tomará en cuenta de ellos entre los hijos de Israel". Los santos del NT son un sacerdocio real (1 Pedro 2:9). No hay ahora ninguna necesidad de una tribu separada de sacerdotes.

v. 8 - De la tribu de José, doce mil sellados - José no se menciona normalmente como una tribu; sus hijos Manasés y Efraín son mencionados normalmente como dos tribus (Gn. 48:5). Sin embargo Efraín se involucró en la idolatría y no se menciona aquí, al igual que Dan que tampoco se menciona. Los idólatras están excluidos de la Nueva Jerusalén (22:15). José es un tipo de Cristo; no se dice nada malo de él en las Escrituras. Tanto José como Cristo fueron juzgados injustamente. José fue acusado injustamente de tratar de violar a la esposa de Potifar (Gn. 39:1-20). Ambos sufrieron: José en la cárcel y Jesús en la cruz. Ambos fueron coronados más tarde con gloria y honor (Gn. 41:39-45, Heb. 2:9).

El censo, por lo tanto, revela a Cristo como el primogénito. Incluye a los sacerdotes junto con José como un tipo de Cristo. Todos han sido rescatados, pero no hay idólatras en ella; es la iglesia de los redimidos.

17. La gran multitud vestida de ropas blancas (7:9)

(Ap. 7:9) Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; {10} y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero. {11} Y todos los ángeles estaban en pie delante el trono, y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes; y se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios. {12} diciendo: Amén. La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén. {13} Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? {14} Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. {15} Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos. {16} Ya no tendrán hambre y sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno; {17} porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos. {8:1} Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.

v. 9 - Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos - Primero Juan oye el número, 144.000 (7:1) y son descritos simbólicamente. Ahora mira y ve una gran multitud que nadie podía contar. Esta gran multitud son los mismos 144.000 que a la vez son los mismos de la Nueva Jerusalén (ver Ap. 21:1-4 y 21:12-17, donde la Nueva Jerusalén tiene 12.000 estadios de largo, y es tan ancho y largo como es de alto. Los 144.000 aparecen también en Ap. 14:1-3 donde tienen el nombre del Cordero y de Dios en sus frentes, como los santos en la Nueva Jerusalén (22:4). La gran multitud aquí también se encuentra descrita en la Nueva Jerusalén: han sido lavadas sus vestiduras (22:14); están ante el trono de Dios y lo sirven a Dios (22:3); Dios enjugará toda lágrima (21:4). Juan también ve una gran multitud en el cielo en 19:1 ff. que adora a Dios porque ha vengado en la gran prostituta la sangre de sus siervos (19:2). Estos son descritos como siervos de Dios (19:5) y como la novia (19:7). Este gran número que nadie podía contar son el cumplimiento de la promesa de Dios a Abraham que su descendencia sería tan numerosa como las estrellas o los granos de arena del mar (Gn. 15:5, 22:17, Heb. 11:12).

v. 9 - de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero - Note la descripción de cuatro partes que indica que vienen de los cuatro rincones de la tierra. También apoya el argumento que representan la cantidad completa de los redimidos; no son sólo los gentiles. Estos santos vienen del mismo grupo sobre el que la bestia tiene autoridad (13:7) y para quien el ángel tiene un evangelio eterno (14:6). Esto ilustra la universalidad del evangelio; debemos predicar el evangelio a todas las criaturas, aún a aquellas que adoran a la bestia. Están parados frente al Cordero que contesta la pregunta planteada en 6:17 "¿quién podrá sostenerse en pie?". Claramente sólo la iglesia puede sostenerse en pie delante de Dios. Porque Dios los ve parados frente al trono y frente al Cordero, están en el cielo (4:2, 5:13, 22:3). Compare esto con la visión de "uno como un hijo de hombre" (Dn. 7:13) al que "todos los pueblos, naciones y lenguas" servirán (Dn. 7:14).

v. 9 - vestidos de ropas blancas - Las ropas blancas son ropas de justicia (v. 14) y se dice que "han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero". Ver también Is. 6:10. A los mártires se les dio también vestiduras blancas (6:11). Ver también 3:4-5, 3:18. Los ejércitos del cielo están vestidos de lino blanco y limpio (19:14). Las vestiduras blancas son justicia imputada, es decir la justicia de Cristo. Sus propias obras son como trapos de inmundicia (Is. 64:6, Zac. 3:3).

v. 9 - con palmas en las manos - Esto nos recuerda de la adoración que se le dio a Jesús antes de morir (Jn. 12:13); las palmas eran emblemas de triunfo. Es también un recordatorio de la fiesta de las enramadas celebrada en la cosecha (Lv. 23:39 ff.). Aquí celebran la cosecha eterna de los santos. Las palmeras están en la ciudad descrita por Ezequiel (Ez. 41:17-18).

v. 10 - y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero - Estos son los que reconocen que su salvación viene de Dios (Is. 25:9, Ap. 12:10, 19:1) y de Jesús como lo afirma el NT (Ef. 2:4, 2 Tes. 2:13, 1 Tim. 1:15, Tito 3:4). Dios y el Cordero se encuentran vinculados; su salvación fue el plan de Dios y fue implementado por el Cordero de Dios. Han sido salvados de la ira del Cordero porque han sido sellados. Es interesante considerar que en el cielo hablaremos todos un solo idioma como en los tiempos anteriores a Babel. No hay ahora ninguna necesidad de confusión de idiomas; el hombre está embarcado en una actividad correcta, es decir la adoración de Dios y del Cordero.

v. 11 - todos los ángeles estaban en pie delante el trono, y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes; y se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios - El resto del cielo ahora se une en un acuerdo para adorar a Dios quien es el único a quien le corresponde la adoración (cf. 4:10, 5:8, 5:14). Los ángeles adoran a Dios y es un ángel que dos veces le dice a Dios que no lo adore a sus pies sino que lo adore a Dios (19:10, 22:8-9). Contraste la adoración de Dios aquí con la adoración de la bestia y el dragón en 13:4.

v. 12 - Amén. La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén - Todos se unen en esta doxología de siete partes, como lo hicieron en 5:12.

v. 13 - Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? - Esta es una pregunta retórica y que el anciano pasa a contestar.

v. 14 - Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero - ¿Qué es la gran tribulación? La palabra "gran" es usada frecuentemente en el libro de Apocalipsis (ver Introducción). Ya hemos oído acerca de "la hora de prueba que ha de venir sobre el mundo entero" (3:10). El quinto sello ha mostrado las almas de los mártires debajo del altar, muertos por la palabra de Dios y el testimonio que habían mantenido (6:9). Los que salen de la gran tribulación son los que han lavado sus ropas. Son los redimidos de la Iglesia de Dios. Compare esta descripción de los redimidos en Ap. 22:14 que han lavado sus ropas para que pudieran tener el derecho al árbol de la vida y entrar a la ciudad.

El libro de Apocalipsis habla de dos tribulaciones: una para la iglesia, que es la persecución, y otra para el mundo, que se muestra en las siete trompetas y las siete copas, y especialmente en la segunda venida. Así, tenemos que distinguir entre la tribulación para el creyente y la ira para los incrédulos. Los creyentes son sellados antes que se hagan sonar las trompetas. La gran tribulación es un tiempo de persecución a lo largo de la era de la iglesia pero que aumentará en un crescendo hasta un período de aflicción sin igual justo antes del retorno de Cristo (Mt. 24:29, Dn. 12:1). Está descrito desde el punto de vista de los redimidos en el cielo más que desde la historia humana; Él ve su cantidad final incontable. Es la tribulación que todos los creyentes deben atravesar (Hch. 14:22); no es sólo un evento futuro aislado de la historia. Esto debería resultar claro del resto de Apocalipsis que continúa describiendo más persecución que los santos deberán atravesar. Jesús dijo que en el mundo tendrán tribulación, una palabra que incluye la presión, el sufrimiento y la persecución (Juan 16:33, cf. Rom. 12:12, 2 Cor. 1:4, 7:4, 2 Tes. 1:4, Ap. 1:9, 2:9).

La gran multitud que vio que nadie podía contar, de toda nación, tribu, pueblo y lengua, es más probablemente el conjunto total de los creyentes que sólo los que pasan por la gran aflicción final. Que los 144.000 comprenden tanto los santos del AT como del NT debe poner en claro que la tribulación ocurre a lo largo de las eras de AT y del NT. La Nueva Jerusalén muestra a los santos del AT y del NT. La iglesia del AT sufrió la tribulación bajo Faraón en Egipto, que es un modelo para la persecución del NT en este libro.

Es fácil para la iglesia en occidente que no está bajo la persecución mirar hacia un cumplimiento futuro de la gran tribulación. Sin embargo, los reformadores y la iglesia en China y Rusia no estarán de acuerdo. Ellos han tenido y están teniendo su tribulación ahora. La idea de que el rapto ocurrirá antes de la gran tribulación también va en contra de las Escrituras (1 Tes. 4:13-17, Mt. 24:30-31) y está demostrado también en este versículo. El libro de Apocalipsis testifica que los santos saldrán de la gran tribulación en este versículo y en los siguientes versículos:

  1. El quinto sello revela a los mártires muertos por la palabra de Dios y el testimonio que habían mantenido (hasta el fin) (6:9)
  2. Cuando los dos testigos terminan sus testimonio son muertos por la bestia (11:7) y luego pasan por un rapto. La mayoría de los futuristas consideran a la bestia como el anticristo
  3. A la bestia se le dio poder para guerrear contra los santos y para conquistarlos (13:7)
  4. La segunda bestia hizo que todos los que se rehusaban a adorar la imagen de la primera bestia fueran muertos (13:15)
  5. La mujer sentada sobre la bestia está ebria con la sangre de los santos (17:6)

Finalmente, Jesús mismo testifica que los elegidos saldrán fuera de la gran tribulación (Mt. 24:20-31, Mr. 13:18-27).

v. 14 - y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero - Esta es una paradoja gloriosa: Él nos ha librado de nuestros pecados por Su sangre (1:5). El blanco indica pureza (1 Jn. 1:7, Is. 1:18). Is. 61:10 se refiere a las vestiduras de salvación y un manto de justicia. Está conectado también con los israelitas cuando lavaron sus ropas en preparación para que el Señor descendiera sobre el Monte Sinaí (Ex. 19:10). Aquí indica que deberían estar limpios ceremonialmente para ver al Señor.

v. 15 - Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos - El "por eso" es porque están limpios y han sufrido por Cristo. Las recompensas indicadas aquí están reiteradas en 21:3 ff. "He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo" y son más evidencia de que este grupo es todo el conjunto de creyentes. Están ante Su trono, es decir en Su presencia y lo sirven a Dios, como lo habían hecho cuando vivían en la tierra. Compare a esos que sirven a Dios día y noche con el destino de los que adoran a la bestia y a su imagen, y el diablo que los acusa día y noche. Serán atormentados y no tienen descanso día y noche por siempre jamás (14:11, 20:10). La gran multitud de santos lo sirven día y noche en Su templo, es decir el santuario interior o el Lugar Santísimo, cumpliendo así con Ez. 37:26, en donde Dios pondrá Su santuario entre Su pueblo por siempre.

v. 16 - Ya no tendrán hambre y sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno - Este es un retrato del cielo como un conjunto de cosas negativas. Nunca tendrán sed porque tendrán fuentes de agua viva (v. 17). Nunca serán quemados por el sol porque no habrá sol (21:23, 22:5 cf. Is. 49:10). Esto está en contraste con la cuarta copa con gente quemada (ver Ap. 16:8). Está también en contraste con los del lago de fuego. Nunca tendrán hambre debido al fruto del árbol de la vida y porque Jesús dijo que era el pan de vida.

v. 17 - porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos - El Cordero será su pastor y nada les faltará (no tendrán sed ni hambre) y Él los guiará a fuentes de agua viva (Sal. 23:1). La fuente de agua viva se encuentra en Ap. 21:6 que surge del Cordero. Ya hemos visto al Cordero parado en el centro del trono (5:6). Dios enjugará toda lágrima de sus ojos; esto se repite en 21:4. Compare con su equivalente del AT en Is. 25:8 y contrástelo con el llanto de los impíos (Mt. 13:42). Esto elimina la maldición (Gn. 3:17); ya no habrá más maldición (22:3). Compare la similitud de los versículos 15-17 con la descripción dada en Ap. 21:3-6. Estamos viendo el mismo evento, un adelanto del cielo; es el paralelismo del libro. Esta sección puede verse como el cumplimiento de la oración de Jesús antes de ser crucificado, al orar que Sus discípulos estuvieran con Él y lo vieran en Su gloria (Juan 17:24).

8.1 - Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora - Después de estos dos retratos de la iglesia se abre el séptimo sello, seguido de silencio en el cielo. Éste podría ser un tiempo de reflexión sobre lo que ha ocurrido hasta ahora. Podría ser porque el primer cielo y tierra han desaparecido. Las visiones de los 144.000 y la gran multitud forman un interludio entre el sexto y el séptimo sello. Hay también un interludio entre la trompeta sexta y la séptima que muestra a los dos testigos, es decir la iglesia que testifica. Los siguientes versículos muestran otros pasajes bíblicos en donde hay silencio:


Ap
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