38. El rÃo de la vida (22:1)

Ilustraciones de Duncan Long
(Ap. 22:1) Después me mostró un rÃo limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salÃa del trono de Dios y del Cordero. {2} En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del rÃo, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones. {3} Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, {4} y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. {5} No habrá allà más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos. {6} Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espÃritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.
En el jardÃn del Edén el hombre se volvió como Dios, conociendo el bien y el mal, pero fue cortado del árbol de la vida. Se volvió su propio Dios y su fuente de vida estaba dentro de él en vez de provenir de Dios, lo que resultó en futilidad y vacÃo. Como resultado de este vacÃo, la gente llena sus vidas con cosas, placeres e Ãdolos. AquÃ, en Ap. 22, encontramos ahora a Dios y al Cordero, como la fuente de vida del hombre. El hombre ya no está cortado de la vida de Dios, como lo fueron Adán y Eva. El hombre podÃa comer del árbol de la vida y vivir para siempre porque Dios vive para siempre. Jesús dijo, "esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien has enviado" (Jn. 17:3). Conocer a Dios es conocerlo en forma Ãntima, como Adán la conoció a Eva. A los malvados Jesús les dijo, "nunca os conocÃ; apartaos de mÃ" (Mt. 7:23).
v. 1 - Después me mostró un rÃo limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salÃa del trono de Dios y del Cordero - Las provisiones y alimentos de los ciudadanos de la nueva Jerusalén se describen ahora. Este versÃculo nos recuerda el rÃo que regaba el JardÃn del Edén (Gn. 2:10). La figura viene de la visión de Ezequiel (Ez. 47:1 ff.). El rÃo del agua de vida simboliza la vida eterna. La fuente del agua de la vida ya ha sido mencionada en 21:6. Ahora se ha vuelto un rÃo y el don gratuito del agua de la vida aparece de nuevo en 22:17. En énfasis está en que la vida eterna es un don gratuito. El agua de vida fluye del trono de Dios y del Cordero, que son la fuente de toda vida (Jn. 5:26). En Sal. 46:4 dice, "del rÃo sus corrientes alegran la ciudad de Dios, el santuario de las moradas del AltÃsimo". El agua de vida es Cristo mismo. Él es la fuente del agua que produce vida eterna (Jn. 4:14). PodrÃa haber una conexión con el mar de vidrio semejante al cristal ante el trono en 4:6. La expresión "diáfana como un cristal" se usa también de la nueva Jerusalén en 21:11.
v. 2 - En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del rÃo, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones - Esta ciudad tiene una gran calle. La gran ciudad donde fueron muertos los dos testigos también tenÃa una calle (11:8), sólo que está es de oro, transparente como vidrio (21:21). Los mártires caminarán sobre esta calle por la eternidad. En Is. 35:8 es llamada un camino, "y será llamado Camino de Santidad; no pasará inmundo por él". "Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sion con alegrÃa; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegrÃa, y huirán la tristeza y el gemido" (Is. 35:10). El rÃo de vida, cuya fuente es Cristo, riega el árbol de la vida y le da vida eterna a todo el que come su fruto (Gn. 3:22). Esto nos trae de vuelta al Génesis; Jesús es el árbol de la vida en Génesis, y es ahora el árbol de vida en Apocalipsis. Él es el principio y el fin.
De nuevo volvemos a nuestro estado anterior a la caÃda gracias a nuestro representante, el Cordero que fue muerto. El hombre ya no está vedado del árbol de la vida como lo fue en el jardÃn después que hubo pecado (Gn. 3:22). Él puede comer del árbol y vivir para siempre porque el fruto del árbol imparte vida eterna. Las doce cosechas de fruto que dan fruto cada mes indica abundancia. El número doce podrÃa corresponder a las doce tribus o a los doce apóstoles, pero más probablemente es una provisión constante. El árbol consigue el agua del rÃo del agua de la vida, asà que es el árbol de la vida (Ez. 47:12). En la carta a la iglesia en Éfeso, Dios le promete al que venciere que "le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraÃso de Dios" (2:7). AsÃ, la nueva Jerusalén es también el paraÃso de Dios. Es un nuevo JardÃn del Edén. En 22:14 aquellos que lavan sus vestiduras también tienen el derecho al árbol de la vida y pueden pasar por las puertas de la ciudad. En 22:19, si alguna quita de las palabras de este libro de profecÃa, "Dios quitará su parte del libro de la vida" ("Dios le quitará su parte en el árbol de la Vida", BJ - "Dios le quitará su parte del árbol de la vida", VP). Las hojas son para la sanidad de las naciones que están dentro de la Nueva Jerusalén (21:24). Tal vez Juan tenÃa en mente una cataplasma. De nuevo se está refiriendo a Ez. 47:12, "su fruto será para comer, y su hoja para medicina".
v. 3 - Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán - No habrá ninguna maldición adánica que involucre a la humanidad en un trabajo doloroso y en la muerte. También vedó a la humanidad del JardÃn del Edén y del árbol de la vida que le permitirÃa vivir por siempre (Gn. 3:17-24). La maldición es ahora revocada para que la humanidad pudiera tomar del fruto del libro de la vida y vivir por siempre. El trono de Dios y del Cordero no está en el cielo remoto sino en la tierra, en la Nueva Jerusalén. La morada de Dios es con el hombre. El cielo se ha mudado a la tierra. En vez del trabajo doloroso Sus siervos lo servirán como también lo sirvieron en la tierra anterior (1:6, 5:10, 7:15). Compare con 5:13, "Al que está sentado en el trono, y al Cordero". Habrá bastante para hacer en el cielo: "sus siervos le servirán".
v. 4 - y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes - Ver el rostro de Dios le fue negado a Moisés (Ex. 33:20). Ver el rostro de Dios es disfrutar de Su favor (Job 33:26, Sal. 17:15, 67:1) y es una recompensa para los puros de corazón (Mt. 5:8). Ver el rostro de Dios es ser como Él. Los santos serán transformados a su semejanza (2 Cor. 3:18, 1 Jn. 3:2). Su nombre sobre sus frentes es una vez más una referencia al sello y a los 144.000 que representan a los redimidos (3:12, 14:1). El sello indica posesión e intimidad.
v. 5 - No habrá allà más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos - Una reiteración de 21:23-25. La presencia continua del Señor será su luz, asà que no habrá más noche. La noche es abolida porque está asociada con el mal. La luz está asociada con lo bueno. Jesús fue traicionado de noche. La noche es cuando se comete el pecado (Rom.13:12, 1 Tes. 5:5-8). Los santos son hijos de luz (1 Tes. 5:5). Dios mismo vive en la luz inalcanzable (1 Tim. 1:16). Compare a los que reinan por siempre con el destino de los que siguen a la bestia y que son atormentados dÃa y noche por siempre. Asà como cuando las séptima trompeta sonó se anunció que Cristo reinará por siempre (11:15), los santos que lo sirven reinarán con Él por siempre (1 Tes. 4:17). Los que permanecen fieles reinarán con Él (2 Tim. 2:12). Compare la recompensa de los que vencieron en Laodicea: se sentarán con Jesús en Su trono (3:21). Porque Él reina por siempre, también lo harán los santos. Ver Jn. 14:19, "porque yo vivo, vosotros también viviréis". Ver también Dn. 7:18.
v. 6 - Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espÃritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto - El ángel resalta el hecho de que estas palabras asombrosas son fieles y verdaderas, como lo hizo Dios en 21:5. Esto repite 1:1 donde Dios ha enviado a su ángel para mostrar a sus siervos "las cosas que deben suceder pronto". Esto es nuevamente una de las claves de Apocalipsis. "Pronto" significa el sentido bÃblico de "Vengo pronto". Un verdadero profeta profetiza de acuerdo con el EspÃritu Santo más que los su propio espÃritu le está diciendo (2 Pedro 1:21). Este cuadro del cielo es verdadero, es confiable, vale la pena morir por él. Este es el cuadro del cielo, "cosas que ojo no vio, ni oÃdo oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman" (1 Cor. 2:9). Es el lugar preparado para nosotros por Jesús (Jn. 14:2-3).
39. Vengo pronto (22:7)
(Ap. 22:7) ¡He aquÃ, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecÃa de este libro. {8} Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oÃdo y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas. {9} Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios. {10} Y me dijo: No selles las palabras de la profecÃa de este libro, porque el tiempo está cerca. {11} El que es injusto, sea injusto todavÃa; y el que es inmundo, sea inmundo todavÃa; y el que es justo, practique la justicia todavÃa; y el que es santo, santifÃquese todavÃa. {12} He aquà yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra. {13} Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último. {14} Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad. {15} Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira. {16} Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raÃz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana. {17} Y el EspÃritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.
v. 7 - ¡He aquÃ, vengo pronto! - Jesús viene pronto. Amén. Esto se repite dos veces más. Asà como Apocalipsis comenzó con una referencia a la Segunda Venida, termina con tres referencias más. En la primera referencia, 1:7, hay un lamento por la gente del mundo, pero en los versÃculos finales hay una esperanza bendita del cielo para la iglesia.
v. 7 - Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecÃa de este libro - La sexta de las siete bendiciones asociadas con este libro. Esta es similar a la primera bendición en 1:3 en que el lector es alentado para guardar en su corazón lo que está escrito en él. El libro es básicamente pastoral, para alentar a la iglesia a través de su dura experiencia. Por lo tanto, es un trabajo práctico más que teórico acerca del futuro. Los que guardan las palabras de la profecÃa en este libro heredarán lo que se acaba de describir. Compare con las bendiciones de las bienaventuranzas.
v. 8 - Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oÃdo y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas - Juan usa la frase "Yo Juan" también al principio del libro (1:9). Juan, una vez más, enfatiza el hecho que oyó y vio estas cosas; no las inventó. La primera vez que Juan cae al pie del ángel para adorarlo fue después de la escena de la gran multitud cantando Aleluya a Dios y bendiciendo a los invitados a la cena de las bodas del Cordero, y la confirmación del ángel de que estas eran palabras verdaderas de Dios (19:1-10). De nuevo Juan ve visiones impactantes del cielo, y de nuevo el ángel confirma que estas palabras son fieles y verdaderas. Jesús anuncia que Él viene pronto y Juan está tan sobrecogido por estas visiones que intenta adorar al ángel que le trajo estas visiones a él.
v. 9 - Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios - Esta es la segunda vez que Juan adora al ángel. La primera vez fue cuando el ángel confirmó que estas eran las verdaderas palabras de Dios (19:9). En ambas ocasiones es reprendido porque el ángel es su consiervo y a Juan se le dice que adore a Dios. La orden del ángel a Juan, como ha sido para la humanidad (14:7), es de adorar a Dios. Este es un tema del libro. La mayorÃa de la humanidad prefiere adorar a la bestia, y al hacerlo eligen el lago de fuego. Aquà hemos visto que Juan es considerado como un profeta por el ángel. Los profetas tienen preeminencia sobre los apóstoles en este libro, tal vez porque el libro es una profecÃa (1:3, 22:7, 10, 18-19). Los siervos de Dios son los que guardan las palabras de este libro y heredan sus bendiciones.
v. 10 - Y me dijo: No selles las palabras de la profecÃa de este libro, porque el tiempo está cerca - Las palabras de esta profecÃa no están selladas porque las cosas profetizadas ocurrirán pronto. Esto se enfatiza también en 1:1 y 22:6. Compare con Daniel, a quien se le dice que selle las palabras del rollo porque el tiempo está lejano (Dn. 12:4). La intención es que conozcamos y entendamos el mensaje de Apocalipsis, aun cuando haya partes que son oscuras.
v. 11 - El que es injusto, sea injusto todavÃa; y el que es inmundo, sea inmundo todavÃa; y el que es justo, practique la justicia todavÃa; y el que es santo, santifÃquese todavÃa - El tiempo para el arrepentimiento ha pasado. La humanidad ha tomado una decisión sobre la tierra, sea para bien o para mal, y está grabada en piedra por la eternidad. Ver también Dn. 12:10, Ez. 3:27.
v. 12 - He aquà yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra - Una vez más Jesús mismo enfatiza su Segunda Venida, trayendo recompensas con Él (Is. 40:10, 62:11-12). Las recompensas son para los que vencieron en las cartas a las siete iglesias. Ver también Mt. 5:12 que trata con las recompensas para aquellos que son perseguidos, y Mt. 16:27 donde se recompensa a cada persona de acuerdo con lo que ha hecho cuando Él venga. Esto enfatiza nuevamente la responsabilidad personal. Ver también Sal. 62:11, Prov. 19:17, 24:12, Rom. 2:6, Ap. 20:13. El libro no es sólo una profecÃa; es una carta que enfatiza la vida piadosa, la fidelidad y la paciencia, junto con las recompensas para los que viven de esta forma. Su recompensa ha sido descrita recién, en las secciones anteriores.
v. 13 - Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último - "El Alfa y la Omega" es una repetición de 1:8, 21:6, donde es usado claramente para Dios. "El principio y el fin" es usado para Jesucristo en 1:17 y 2:8 y para Dios en Is. 44:6, 48:12. "El primero y el último" es usado para Dios en 21:6. Sólo en este versÃculo está enfatizado tres veces. En las versiones anteriores es enfatizado una y dos veces, respectivamente. Alfa y Omega son la primera y la última letra del alfabeto griego, lo que significa el principio y el fin de la historia (y todo lo que hay en el medio). Él es el Principio porque no hay principio antes de Él, ya que Él existe por la eternidad. Él aplica esto a sà mismo; es un atributo divino. Este versÃculo es una de las pruebas más fuertes de la deidad de Cristo en la Biblia. Es significativo que viene sólo 9 versÃculos antes del fin de la Biblia. Compare con Melquisedec (Heb. 7:1) que es "sin padre, sin madre, sin genealogÃa; que ni tiene principio de dÃas, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre" (Heb. 7:3).
v. 14 - Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad - Esta es la última de las siete bendiciones en el libro y nos recuerda Ap. 7:14 donde lavan sus ropas en la sangre del Cordero, es decir reciben perdón por sus pecados por medio del sacrificio de Cristo en la cruz. Tener derecho al árbol de la vida es tener vida eterna. Ello sólo pueden entrar a la ciudad por la puerta para recibir el árbol de la vida. La puerta es Jesús (Jn. 10:7-11) que es la perla de gran precio (Mt. 13:45). La ciudad es la Nueva Jerusalén, en el cielo. La única respuesta al pecado del hombre es encontrar perdón por la sangre que es mediante la muerte sacrificial de Cristo en la cruz. Cada persona que quiere entrar a la ciudad debe hacerlo por la puerta (Jesús) y para tener vida eterna debe lavar primeramente sus ropas en la sangre del Cordero (7:14).
v. 15 - Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira - Nada impuro se permite que entre en la ciudad (1 Cor. 6:9-10, Gal. 5:19-21, Col. 3:5-6, Is. 35:8, 52:1), porque es una ciudad santa, la ciudad de Dios, sino sólo los que están escritos en el libro de la vida del Cordero (ver Ap. 20:15, 21:8, 27). La frase "que ama y hace mentira" tipifica la marca de la bestia, es decir sobre la frente (ama mentira) y sobre la mano (hace mentira). La tabla más abajo compara las distintas listas en Apocalipsis.
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Ap. 9:20
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Ap. 21:8
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Ap. 22:15
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IdolatrÃa
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Idólatras
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Idólatras
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Asesinato
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Asesinos
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Asesinos
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Artes mágicas
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Practican artes mágicas
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Practican artes mágicas
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Inmoralidad sexual
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Sexualmente inmorales
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Sexualmente inmorales
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Robo
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Cobardes
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Incrédulos
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Viles
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Mentirosos
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Mentira
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v. 16 - Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias - Este testimonio vino de Jesús por medio de su ángel y es para las iglesias, es decir las iglesias de Jesucristo, la comunidad de los santos (cf. 1:1, 10:1).
v. 16 - Yo soy la raÃz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana - Él es el comienzo y el cumplimiento de la profecÃa. Para "raÃz y linaje de David" ver Is. 11:1. La estrella de la mañana es mencionada en 2 Pedro 1:19 y es una recompensa para los que vencen en Tiatira (2:28).
v. 17 - Y el EspÃritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente - Tanto el EspÃritu y la iglesia están involucrados en la invitación del evangelio. La Iglesia habla y el EspÃritu lo hace efectivo. Dos testigos son requeridos para asegurar la verdad de este libro, el EspÃritu y la esposa. Este es el ofrecimiento final de salvación. La salvación de Dios es el don gratuito de Dios (Rom. 5:15-17, 6:23) y es ofrece a los que están sedientos (Is. 55:1, Jn. 7:37-38). Este es un recordatorio bienvenido del evangelio en un libro lleno de juicio. Es también adecuado para terminar el último libro de la Biblia. Deja en claro que Dios no está en contra de que la gente obtenga la vida eterna (ver 1 Tim. 2:1-6, Jn. 3:16). Jesús dice que a nadie que venga a Él lo echará fuera (Jn. 6:37).
40. Advertencia (22:18)
(Ap. 22:18) Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecÃa de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. {19} Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecÃa, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.
v. 18-19 - Aquà tenemos una advertencia solemne en contra de alterar las palabras de esta profecÃa. Este libro es la Palabra de Dios y no debe ser alterada. En 1:1 vemos que el autor es Dios. Este es un recordatorio de Dt. 4:2 donde Moisés, mientras le daba la ley a los israelitas, les ordena que no agreguen ni quiten nada de los mandamientos. Ver también Dt. 12:32, 29:20, Prov. 30:6, Jer. 26:2.
41. Bendición final (22:20)
(Ap. 22:20) El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sÃ, ven, Señor Jesús. {21} La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.
v. 20 - El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sÃ, ven, Señor Jesús - Jesús mismo testifica acerca de la verdad de esta profecÃa. De nuevo, sÃ, Jesús viene pronto. "Amén, Ven, Señor Jesús" repite Juan. Equivale al arameo maranatha (Nuestro Señor Ven) de 1 Cor. 16:22. La Segunda Venida de Jesús ha sido uno de los grandes temas de este libro y aparece en el primer capÃtulo (1:7) como en el último. Este es un recordatorio de que el tiempo está cerca y que debemos estar preparados. Ver la bendición del que guarda las palabras de esta profecÃa en 22:7.
v. 21 - La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén - Esta es la bendición final para el pueblo de Dios. Complementa el saludo de 1:4 en donde la gracia y la paz vienen del Señor y del EspÃritu a las siete iglesias. Una vez más, un recordatorio de que la salvación es por gracia y gracia sola. Amén.
R. A. Taylor, 20/06/98
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