Introducción
Sin par en extensión y elocuencia, el De Civitas Dei, de San AgustÃn, es una expresión extremadamente poderosa de un punto de vista de la historia de la humanidad que ha ocupado la atención de una multitud de los cristianos de los último tiempos. {1}De acuerdo con ese punto de vista, la historia de la humanidad involucra una lucha, una competencia, una batalla entre lo que él llama Civitas Dei, la Ciudad de Dios, por un lado y la Ciudad del Mundo o la Ciudad del Hombre por el otro. La primera está consagrada a la adoración y el servicio del Señor; la última sirve a un maestro bien diferente. AgustÃn cree que toda la historia de la humanidad debe ser entendida en términos de esta lucha, y que casi todos los esfuerzos culturales de cualquier magnitud o importancia están involucrados en ella. Ahora, la ciencia moderna natural es un aspecto de enorme importancia de la vida intelectual contemporánea. Por supuesto existen personas negativas que no ven en ella más que tecnologÃa, no más que un medio de servir a fines prácticos tales como combatir la enfermedad, la construcción de puentes o de vehÃculos espaciales. Pero con toda seguridad ellos están equivocados. La ciencia, verdaderamente ha hecho todas estas importantes cosas, pero ha hecho más: también nos ha dado poderosas percepciones dentro de nosotros mismos y dentro del mundo que Dios ha creado. La ciencia ha transformado nuestro panorama intelectual; es difÃcil imaginar aún lo que nuestra vida intelectual serÃa sin ella. Si seguimos a AgustÃn, deberÃamos por lo tanto esperar también que esa ciencia jugara un papel importante en la competencia que él describe.
De acuerdo con una idea ampliamente popular desde la Ilustración, sin embargo, la ciencia (al menos cuando es perseguida apropiadamente) es un intento fresco, razonado, completamente desapasionado {2} de deducir la verdad sobre nosotros mismos y nuestro mundo, enteramente independiente de ideologÃas o convicciones morales o compromisos religiosos o teológicos. Por supuesto, esta imagen ha tenido últimamente algunos resquebrajamientos. Es digno de ser notado, sin embargo, que hace 16 siglos AgustÃn proveyó las herramientas para ver que esta concepción común no puede ser realmente correcta. SerÃa excesivamente ingenuo pensar que la ciencia contemporánea es neutral religiosa y teológicamente, que permanece serena por encima de la lucha agustiniana y totalmente irrelevante a ella. Tal vez algunas partes de la ciencia son asÃ: el tamaño y forma de la tierra y su distancia del sol, la tabla periódica de los elementos, la prueba del teorema de Pitágoras, estas cosas son, en un sentido sensible, neutrales religiosamente. Pero muchas otras áreas de la ciencia son muy diferentes, están obvia y profundamente envueltas en este conflicto entre puntos de vista opuestos. No hay una fórmula mágica para decir cuáles partes de la ciencia son neutrales con respecto a esta competencia y cuáles no, y, por supuesto, lo que tenemos aquà es mucho más complejo que una simple distinción. Pero aquà tenemos una simple norma práctica: la relevancia de una parte de la ciencia en esta competencia depende de qué tan involucrada está esa parte en el intento de llegar a entendernos a nosotros mismos como seres humanos. Hay, tal vez, otra variable: qué tan "teórica" es la parte en cuestión, en el sentido de estar dirigida al entendimiento en oposición al control (N. del T.: el entendimiento de los seres humanos en oposición al control de los mismos).
SerÃa de gran interés explorar esta área un poco más, tratar de expresar en forma precisa lo que quiero decir al establecer que la ciencia no es neutral en lo religioso; ver en qué formas exactamente el cristianismo se relaciona con el entendimiento y la práctica de las muchas ciencias que son diferentes de forma relevante y de sus partes. Lo primero no es el enfoque de este artÃculo, sin embargo, y lo segundo (por supuesto) requiere un conocimiento mucho más vasto del que yo puedo reunir. Este es un asunto no sólo para filósofos, sino para la comunidad cristiana de cientÃficos y filósofos trabajando juntos. Lo que yo debo hacer, en cambio, es mucho más programático. Primero, apuntaré a tres ejemplos de la no neutralidad religiosa de las afirmaciones o hipótesis cientÃficas. Después argüiré que una comunidad académica y cientÃfica cristiana debe buscar la ciencia a su propia manera, empezando con, y dando por hecho, lo que sabemos como cristianos. (Esta sugerencia sufre la considerable desventaja de ser en el presente tanto impopular como herética; argüiré, sin embargo, que también tiene la ventaja considerable de ser correcta). Ahora, una objeción a esta sugerencia es sagradamente conservada en el dogma de que la ciencia correctamente practicada necesariamente involucra "naturalismo metodológico" o (como Basil Willey lo llama) "ateÃsmo provisional." {3}Esta es la idea de que la ciencia, supuestamente correcta, no puede involucrar creencias o compromisos religiosos. Mi meta principal en este artÃculo es explorar, entender, discutir y evaluar esta afirmación y los argumentos para ella. Estoy dolorosamente consciente de que lo que tengo que decir es tentativo e incompleto, no más que una serie de sugerencias para programas de investigación de filosofÃa cristiana.
Parte Uno: ¿Es la Ciencia Religiosamente Neutral? Tres ejemplos
A. Simon y Altruismo
Primero, entonces, algunos ejemplos que sugieren, totalmente independientemente de las consideraciones agustinianas más generales, {4}que la ciencia no es religiosamente neutral. Empiezo con el reciente artÃculo de Herbert Simon, "Un Mecanismo para la Selección Social y el Altruismo Exitoso". {5} Este artÃculo tiene que ver con el problema del altruismo: ¿Por qué?, se pregunta Simon, ¿gente como la Madre Teresa, o el misionero escocés Eric Liddel, o las Hermanitas de la Caridad, o los misioneros jesuitas del siglo 17, o los misioneros metodistas del siglo 19, por qué esa gente hace las cosas que hace? ¿Por qué dedican su tiempo y energÃa y, verdaderamente sus vidas completas, al beneficio de otras personas? Por supuesto no son sólo los grandes santos del mundo los que exhiben este impulso; la mayorÃa de nosotros hacemos eso de una forma u otra. La mayorÃa de nosotros damos dinero para ayudar a alimentar y vestir a gente que nunca hemos visto; podemos apoyar a misioneros en paÃses extranjeros; tratamos, tal vez en formas irresponsables y torpes, de hacer lo que podamos para ayudar a las viudas y a los huérfanos.
Ahora, dice Simon, ¿cómo podemos responder por este tipo de comportamiento? La forma racional de comportarse, dice él, es actuar o tratar de actuar de forma tal que incrementemos nuestro propio bienestar, esto es, actuar de manera tal que incrementemos la probabilidad de que nuestros genes sean ampliamente diseminados en la siguiente generación y la subsiguiente, haciendo entonces un bien en la carrera de la evolución. {6}Un paradigma del comportamiento racional, concebido asÃ, se reportó en el periódico South Bend Tribune de diciembre 21, 1991, AlexandrÃa (VA): "Cecil B. Jacobson, un especialista en infertilidad, fue acusado de usar su propio esperma para inseminar a sus pacientes; él podrÃa haber sido padre de por lo menos 75 niños, dijo el demandante el viernes." Nada parecidas a Jacobson, sin embargo, personas como la Madre Teresa y Tomás de Aquino, ignoran con alegrÃa el destino a corto o largo plazo de sus genes; ¿cuál es la explicación para este comportamiento?
La respuesta, dice Simon, son dos mecanismos: la "docilidad" y la "racionalidad atada":
Las personas dóciles tienden a aprender y a creer lo que perciben que otros en la sociedad quieren que ellas aprendan y crean. De esa forma el contenido de lo que se aprende no está totalmente camuflado por la contribución que haga al bienestar personal (p. 1666).
Debido a la racionalidad atada, el individuo dócil con frecuencia será incapaz de distinguir el comportamiento prescrito socialmente que contribuye al bienestar, del comportamiento altruista [esto se refiere al comportamiento prescrito por la sociedad que no contribuye al bienestar personal-- AP]. De hecho, la docilidad reducirá la inclinación a evaluar de forma independiente las contribuciones del comportamiento al bienestar … Por virtud de la racionalidad atada, la persona dócil no puede adquirir el aprendizaje personalmente ventajoso que provee el incremento, "d", de bienestar, sin adquirir también los comportamientos altruistas que la disminución cuesta, "c" (p. 1667).
La idea es que una Madre Teresa o un Tomás de Aquino muestran "racionalidad atada"; ellos son incapaces de distinguir el comportamiento socialmente prescrito que contribuye al bienestar, del comportamiento altruista. Como resultado ellos fallan en adquirir el aprendizaje personalmente ventajoso que provee ese incremento "d" de bienestar sin, muy tristemente, sufrir la disminución "c" exigida por el comportamiento altruista. Ellos consienten sin pensar en lo que la sociedad les dice que es la forma correcta de comportarse; y no están realmente haciendo una evaluación de la posible orientación de tal comportamiento en el destino de sus genes. Si ellos hicieran una evaluación tal (y fueran suficientemente racionales para evitar errores tontos) presumiblemente verÃan que este tipo de comportamiento no contribuye al bienestar personal, lo dejarÃan caer como a una patata caliente, y empezarÃan a trabajar en su número esperado de descendientes.
Ningún cristiano podrÃa aceptar este relato ni siquiera como un comienzo de una explicación viable del comportamiento altruista de las Madres Teresa de este mundo. Desde una perspectiva cristiana, esto ni siquiera errarÃa el blanco; ni siquiera está suficientemente cerca de él para ser una equivocación. Comportarse como la Madre Teresa lo hace no es una muestra de "racionalidad atada" —si ella hubiera pensado en el asunto con mayor claridad y penetración, habrÃa detenido ese tipo de comportamiento y en lugar de ello habrÃa dedicado su atención a la cantidad de descendientes que se esperarÃa que tuviera. Su comportamiento muestra un espÃritu como el de Cristo; ella está reflejando en su limitada forma humana el magnÃfico esplendor del acto sacrificial de expiación de Cristo. (No hay duda de que ella está almacenando tesoros en el cielo). Verdaderamente, -¿hay algo que un ser humano pueda hacer, que sea más racional que lo que ella hace? Desde una perspectiva cristiana, la idea de que su comportamiento es irracional (¡y tan irracional que necesita ser explicado en términos de tales mecanismos como docilidad inusual y racionalidad limitada!) es difÃcil de ser tomada seriamente; porque desde esa perspectiva, el comportamiento como el de la Madre Teresa no es más que una manifestación de ‘racionalidad limitada’. Por el contrario: su comportamiento es mucho más racional que el de alguien que, como Cecil Jacobson, dedica sus mejores esfuerzos en ver que sus genes estén representados en grado sumo en la siguiente generación y las subsiguientes.
Pero, ¿no hay un problema aquÃ, al tomar el artÃculo de Simon como un ejemplo de ciencia que no es religiosa y teológicamente neutral? Porque Simon sugiere o asume que el curso racional a seguir para un ser humano es tratar (¿siempre, con frecuencia, algunas veces?) de incrementar su bienestar. Racionalmente, sin embargo, es una noción profundamente normativa: el curso racional es el curso correcto, el que debe ser recomendado, el que uno deberÃa perseguir. Simon, por lo tanto, parece estar haciendo una afirmación normativa, o tal vez una conjetura normativa; esta afirmación o conjetura parece ser una parte vital e intrÃnseca de lo que él trata de decir. Si es asÃ, sin embargo, ¿puede realmente ser parte de la ciencia? ¿Cómo debemos entender a Simon aquÃ? Se supone que la ciencia es no evaluativa, no normativa, no prescriptiva: se supone que nos da hechos, no valores. ¿Puede entonces esta afirmación de que el curso racional debe perseguir el bienestar, ser parte de una porción de la ciencia, de una explicación cientÃfica, o de una iniciativa cientÃfica?
Pero tal vez hay una respuesta. ¿Qué, exactamente, quiere decir Simon aquà con términos como ‘racional’ y ‘racionalidad’? Por lo menos dos cosas: porque cuando él dice que el curso racional, para un ser humano, es tratar de incrementar su bienestar, él no está usando el término en la misma forma que cuando dice que la Madre Teresa y personas como ella sufren de racionalidad atada. Lo último significa simplemente que la gente asà no está en una posición muy elevada para percibir algo cuando se trata de inteligencia, perspicacia, y cosas asÃ; por lo menos son levemente defectuosas con respecto a la agudeza. Es debido a la falta de agudeza que fallan en ver que el comportamiento socialmente prescrito en cuestión está realmente en conflicto con sus propios intereses o el alcance de sus propias metas. Esta racionalidad limitada es un asunto de no tener todas las facultades, de alguien a quien le falta un tornillo. Cuando él dice que el curso racional del ser humano es luchar para promover su bienestar, sin embargo, presumiblemente quiere decir algo diferente con el termino 'racional' . ¿Qué, precisamente, qué podrÃa estar tratando de decir, que no descalificarÃa tal proyecto como una parte de la ciencia? Tal vez quiere decir algo como esto: Un ser humano funcionando apropiadamente, uno que no esté sujeto a mal funcionamiento (uno que no esté loco, o sea retardado, o reaccione bajo presión, o bajo cualquier otro estado de mal funcionamiento o disfuncionalidad) tendrá, de hecho, ciertas metas, tratará de obtener ciertas condiciones, apuntará a alcanzar ciertos objetivos. Presumiblemente la supervivencia serÃa una de esas metas; pero otra, dice Simon, es promover o maximizar la aptitud.
Y hay dos cosas que decir sobre esta afirmación. En primer lugar, podrÃamos preguntar cuál es la evidencia de que, de hecho, todo o casi todo lo que los seres humanos funcionando correctamente hacen, verdaderamente muestra esta meta. No es fácil ver en forma precisa cómo responder a esta pregunta. Uno sospecharÃa que un estudio hecho por medio de las técnicas usuales de encuestas, no habrÃa llevado a este resultado; la mayorÃa de la gente que yo conozco, que funciona apropiadamente, de todas maneras, no darÃan como una de sus metas principales la de incrementar su bienestar. (Tal vez usted responderÃa que es porque la mayorÃa de la gente que yo conozco pasa de la edad para tener hijos, de modo que el incremento directo de su representación genética en las siguientes generaciones ya no es una opción válida. Por supuesto podrÃan hacer lo posible para asegurarse de tener nietos -- sobornar de manera prudente, tal vez, o arreglar las circunstancias para que sus hijas se embaracen, o animar a sus parientes más jóvenes a retirarse del colegio y tener hijos.) Pero obviamente siempre hay otra opción: podemos decir que las metas o propósitos en cuestión no son conscientes, no pueden pasar por una inspección consciente. Más bien, deben ser determinados por el comportamiento. Es el comportamiento de uno el que revela y demuestra sus metas, no importa lo que diga (y, verdaderamente, no importa lo que piense).
Bien, tal vez sea asÃ. TodavÃa podrÃa demostrarse o decirse que los seres humanos que funcionan apropiadamente, de hecho sà muestra en su comportamiento esta meta de incrementar su bienestar — donde, por supuesto, no podrÃamos de manera sensible tomar la muestra de esa meta en su comportamiento como un criterio de normalidad o funcionamiento apropiado. De hecho, Simon no procede de esa forma; su proceder, con respecto a este asunto, es a priori más que a posteriori. Él no nos dice qué es lo que lo lleva a pensar que los seres humanos funcionando apropiadamente tendrán esta meta; pero uno sospecharÃa que su respuesta serÃa que los seres humanos adquirimos esa meta, de alguna manera, por virtud de nuestra historia evolutiva. Sospecho que él piensa que surgirÃa de algún recuento evolutivo apropiado de los seres humanos (y para muchas otras especies también) que ellos han maximizado el bienestar como una meta. Cómo seguirÃa esta historia exactamente tal vez no es enteramente claro; pero por el momento podemos ignorar las dificultades.
La segunda cosa que decir sobre esta afirmación es que la misma pregunta surge con respecto a ella: ¿no es la idea del funcionamiento apropiado en sà misma, una noción normativa? Hay un cÃrculo de nociones conectado aquÃ: funcionamiento apropiado, salud, normalidad (en lo normativo, no en el sentido descriptivo), disfuncionalidad, daño, diseño (un pulmón que funciona correctamente está haciéndolo en la forma en la que los pulmones han sido diseñados para hacerlo), propósito, y cosas por el estilo. Tal vez ninguna de estas nociones pueda ser analizada en términos de nociones que están fuera del cÃrculo encantado (de modo que este cÃrculo se parecerÃa al que envuelve las nociones de necesidad, posibilidad, vÃnculo, mundos posibles, y asà sucesivamente). Y ¿no son estas nociones normativas? Verdaderamente, hay un uso de 'debe' que va con ellas. Cuando el botón de arranque es presionado , el motor debe girar, esto quiere decir que si las partes relevantes están funcionando apropiadamente, el motor girará cuando el botón de encendido sea presionado. Cuando uno sufre una laceración menor, una costra debe formarse sobre la herida; eso quiere decir, si las partes relevantes del cuerpo están funcionando apropiadamente, una costra se formará sobre la herida. Un bebé de seis meses de edad debe ser capaz de levantar su cabeza y patear simultáneamente; eso quiere decir, un bebé de seis meses, saludable, normal (en lo normativo, no en el sentido estadÃstico) puede hacer esas cosas. ¿No debemos admitir, por lo tanto, que esta noción de función apropiada es una noción normativa en sÃ; asà que, si Simon usa 'racionalidad' de una manera explicable sólo en términos de función apropiada, entonces lo que él dice es verdaderamente normativo y por lo tanto no propiamente una parte de la ciencia?
Tal vez; pero si el empleo de la noción de normalidad o función apropiada es suficiente para descalificar un discurso, del tÃtulo de ciencia, entonces muchas más cosas que el relato de Simon del altruismo, resultarÃan no ser ciencia. Consideremos generalizaciones funcionales -- la clase de generalizaciones que se encuentran en las descripciones biológicas y sicológicas de la forma en la que los seres humanos u otras criaturas orgánicas funcionan. Como señala John Pollock, tales generalizaciones parecen involucrar una presuposición implÃcita:
cuando formulamos generalizaciones similares sobre máquinas, las generalizaciones que formulamos son realmente sobre cómo funcionan las máquinas cuando "funcionan apropiadamente" o cuando "no están dañadas". De manera similar parece que las generalizaciones sobre los organismos deben ser entendidas como tratándose de la forma en la que ellos funcionan cuando lo están haciendo 'normalmente'.
{7}
Aquà 'funcionar normalmente' y 'no estar dañado' significan algo como 'no sujetos a disfunción' o ' funcionar apropiadamente' o 'no funcionar mal'. Las generalizaciones funcionales sobre los organismos, por lo tanto, dicen cómo funcionan cuando están funcionando apropiadamente. Pero, por supuesto, la ciencia biológica y social está llena de generalizaciones funcionales. Asà pues, si Simon está apelando a la noción de funcionamiento apropiado en su idea de racionalidad, él podrÃa estar apelando a una clase de normatividad; pero esa clase de normatividad es ampliamente encontrada en la ciencia; o en lo que es llamado ciencia: algunos sostendrÃan que la noción de funcionamiento adecuado no pertenece a la ciencia a menos que pueda ser explicada, de alguna manera, en otros términos -- tal vez, en términos de las regularidades estudiadas en fÃsica y quÃmica. No necesitamos entrar en esos terrenos de disputa aquÃ; es suficiente notar que si Simon está apelando a la noción de función apropiada, entonces a lo que él apela debe ser encontrado de hecho en toda la extensión de las ciencias sociales y biológicas. Por lo tanto no debemos negar el tÃtulo de 'ciencia' a lo que Simon hace, a menos que estemos preparados para hacer las mismas observaciones con respecto a la mayorÃa del resto de lo que entendemos como ciencia biológica y social. E incluso si decimos que la ciencia simoniana no es realmente ciencia, nada substancial cambia; mi punto serÃa entonces no que las consideraciones religiosas apoyan la supuestamente llamada ciencia, sino más bien que ellas apoyan la que de hecho es llamada ciencia, que es una muy importante, verdaderamente dominante, parte de nuestra vida intelectual y cultural.
Asumiré por lo tanto que la ciencia simoniana es ciencia. Asà pues, en el recuento de Simon del altruismo tenemos un ejemplo de una teorÃa cientÃfica que es claramente no neutral con respecto al compromiso cristiano; verdaderamente, es inconsistente con él. La teorÃa de Simon ilustra también otra, y bien diferente forma en la que las consideraciones religiosas son relevantes para la ciencia: ellas se apoyan en lo que nosotros pensamos que necesita explicación. Desde la perspectiva de Simon, es el altruismo el que necesita explicación; desde una perspectiva cristianan o teÃsta, por otro lado, simplemente es de esperar que los seres humanos algunas veces actúen altruistamente; tal vez lo que necesita explicación es la forma en la que los seres humanos se atacan y destruyen unos a otros.
B. El Gran Mito Evolutivo
Siendo que ya he tratado con este ejemplo en otras partes (en los ensayos a los que me refiero en la nota de pie de página 4) puedo ser breve aquÃ. Consideremos el Gran Mito Evolutivo (GME). De acuerdo con esta historia, la vida orgánica de alguna manera se levantó de materia no viviente, por medio de medios puramente naturales y por virtud de la acción de las regularidades fundamentales de la fÃsica y la quÃmica. Una vez que la vida empezó, toda la vasta profusión de flora y fauna contemporánea salieron de esos ancestros primitivos por medio de una descendencia común. La enorme variedad de vida contemporánea surgió, básicamente, a través de selección natural operando en fuentes de variabilidad genéticas tales como la mutación genética aleatoria, el impulso genético y cosas asÃ. Yo llamo a esta historia un mito, no porque yo no lo creo (aunque no lo creo) sino porque juega un cierto tipo de papel cuasi-religioso en la cultura contemporánea: es una forma compartida de entendernos a nosotros mismos en el nivel profundo de religión, una interpretación profunda de nosotros mismos para nosotros mismos, una forma de decirnos por qué estamos aquÃ, de dónde venimos, y a dónde vamos.
Ahora, es ciertamente posible, epistemológicamente posible, {8}de todas formas, que el GME sea cierto; ciertamente parece que Dios podrÃa haber hecho las cosas en esa forma. Ciertas partes de la historia, sin embargo, son, por decir lo mÃnimo, epistemológicamente dudosas. Por ejemplo, a duras penas hemos tenido indicios decentes de cómo podrÃa haber surgido la vida de materia inorgánica sólo por acción de las regularidades conocidas por los fÃsicos y quÃmicos. {9}(Darwin encontró esta pregunta profundamente problemática;{10}) en el presente el problema es enormemente más difÃcil de lo que era en los dÃas de Darwin, ahora que algo de la maravillosa complejidad de las formas más simples de vida ha sido revelado. {11}Sin duda Dios podrÃa haber hecho las cosas de esa forma si hubiera querido; pero hasta ahora parece que no lo quiso asÃ.
Entonces supongamos que ponemos esta tesis sobre el origen de la vida a un lado. Supongamos que usamos el término 'evolución' para denotar la afirmación mucho más débil de que todas las formas contemporáneas de vida están relacionadas genealógicamente. De acuerdo con esta afirmación, usted y las flores de su jardÃn comparten ancestros comunes, aunque tengamos que ir muy atrás para encontrarlos. Muchos expertos y voceros contemporáneos, Francisco Ayala, Richard Dawkins, Stephen Gould, William Provine y Philp Spieth, por ejemplo, se unen para declarar que la evolución no es mera teorÃa, sino un hecho establecido. De acuerdo a ellos, esta historia no es sólo una certeza virtual, sino una certeza real. {12}Ahora, ¿por qué creen eso? Dado el carácter inconsistente de la evidencia — por ejemplo, un registro de un fósil que muestra una aparición repentina y la subsecuente inactividad, y pocos ejemplos genuinos, si es que hay alguno, de macroevolución, ningún recuento satisfactorio de un mecanismo por el cual el proceso completo podrÃa haber ocurrido, y cosas asÃ{13}— estas afirmaciones de certeza parecen, diciendo lo mejor de ellas, frenéticamente excesivas. La respuesta puede ser vista, creo, cuando nos damos cuenta de que lo que uno piensa propiamente sobre estas afirmaciones de certeza depende en parte de la forma en la que piensa sobre el teÃsmo. Si uno rechaza el teÃsmo a favor del naturalismo, esta historia evolutiva es la única que hay, la única respuesta visible a la pregunta "¿de dónde viene esta enorme variedad de flora y fauna? ¿cómo llegó aquÃ?" Aún si el registro fósil es, en el mejor de los casos discontinuo y en el peor sin confirmar, esta historia es la única respuesta que se puede ofrecer (desde una perspectiva naturalÃstica) a estas preguntas.
Desde una perspectiva teÃsta o cristiana, sin embargo, las cosas son mucho menos frenéticas. Los teÃstas saben que Dios creó los cielos y la tierra y todo lo que ellos contienen; la perspectiva dice, por lo tanto, que de una manera u otra Dios ha creado toda la vasta diversidad contemporánea de vida de plantas y animales. Pero por supuesto, no por ello están comprometidas con una manera particular en la cual Dios haya hecho esto. Por ejemplo, Él podrÃa haberlo hecho por vastos medios evolutivos; pero por otro lado Él podrÃa haberlo hecho de una manera totalmente diferente. Por ejemplo, podrÃa haberlo hecho creando directamente ciertos tipos de criaturas, seres humanos, o bacterias, o incluso gorriones {14} y moscas —como muchos cristianos han creÃdo a través de los siglos. Alternativamente, Él podrÃa haberlo hecho en la forma que AgustÃn sugiere: implantando semillas, potencialidades de varias clases en el mundo, de manera que los varios tipos de criaturas habrÃan surgido después, sin embargo no por medio de una interrelación genealógica. Ambas sugerencias son incompatibles con la historia evolutiva.
Una perspectiva cristiana tiene cierta libertad, negada a su contraparte naturalista: ella puede seguir la evidencia {15} a dónde ésta lleve. Si ésta parece sugerir que Dios hizo algo especial creando a los seres humanos (en forma tal que no están genealógicamente relacionados con el resto de la creación{16}) o a los reptiles o a cualquier cosa, entonces no hay nada que le haga dejar de creer que Dios hizo eso. Tal vez el punto aquà podrÃa ser puesto de la siguiente manera: la probabilidad espistemológica de toda la gran historia evolutiva es muy diferente para el teÃsta y para el naturalista. La probabilidad de esta historia con respecto a la evidencia, junto con los puntos de vista que un teÃsta tÃpicamente sostiene, es mucho menor que su probabilidad con respecto a la evidencia, junto con los puntos que un naturalista tÃpicamente sostiene. De modo que la forma en la que la teorÃa de la evolución no es neutral desde el punto de vista religioso no es, como con la explicación de Simon de la Madre Teresa, que ésta (la evolución) sea claramente incompatible con la enseñanza cristiana; es más bien que el punto de vista en cuestión es mucho más probable con respecto al naturalismo y a la evidencia que con respecto al teÃsmo y a la evidencia.
Hay un asunto relacionado con la misma área, pero con un giro diferente. Los escritores prominentes en la comunidad cientÃfica, por ejemplo, Dawkins, Futuyma, Gould, Provine, Simpson y otros, se unen al declarar que la biologÃa evolutiva muestra que hay un elemento substancial de aleatoriedad o probabilidad, envuelto en el origen y desarrollo de las especies humanas; por lo tanto, los seres humanos (como afirman) no han sido diseñados por Dios o por alguien más. Gould escribe: "Antes de Darwin, pensábamos que un Dios benévolo nos habÃa creado." Después de Darwin, sin embargo, dice Gould, nos damos cuenta de que
ningún espÃritu interventor cuida amorosamente de los asuntos de la naturaleza (aunque el dios que le da cuerda al reloj de Newton podrÃa haber colocado la maquinaria al principio del tiempo y dejarla funcionando). Ninguna fuerza vital impulsa el cambio evolutivo. Y sea lo que sea que pensemos de Dios, su existencia no se manifiesta en los productos de la naturaleza.
Los sentimientos de Gould son postulados más claramente por Futuyma:
"Acoplando variaciones indirectas, sin propósito, al ciego y descuidado proceso de la selección natural, Darwin hizo de las explicaciones teológicas o espirituales del proceso de la vida, superfluas. Junto con la teorÃa materialista de Marx, de la historia y la sociedad, y la atribución de Freud del carácter humano a procesos sobre los que tenemos poco control, la teorÃa de Darwin de la evolución fue un fundamento crucial en la plataforma del mecanismo y del materialismo, de mucho de la ciencia, en resumen — en lo que ha sido el curso de la mayorÃa del pensamiento occidental".
{17}
Aún más claro, tal vez, es George Gaylord Simpson:
"Aunque muchos detalles todavÃa deben ser tratados, es ya evidente que todos los fenómenos objetivos de la historia de la vida pueden ser explicados por factores puramente naturalistas o, en un sentido apropiado de la algunas veces abusada palabra, materialistas. Ellos son fácilmente explicables sobre la base de reproducción diferencial en las poblaciones (el factor principal en la moderna concepción de la selección natural) y de la interacción principalmente aleatoria de los procesos conocidos de herencia . . . El hombre es el resultado de un proceso natural sin propósito que no lo tuvo a él en cuenta".
{18}
La misma afirmación es hecha por Richard Dawkins:
"Todo lo contrario, el único relojero en la naturaleza son las fuerzas ciegas de la fÃsica, aún cuando puestas en acción de una manera muy especial. Un verdadero relojero prevé: diseña los dientes de sus piñones, y sus resortes, y planea sus interconexiones, con un propósito futuro en su imaginación. La selección natural, el ciego, inconsciente automático proceso que descubrió Darwin, y que sabemos ahora que es la explicación de la existencia y aparentemente con propósito, forma de toda vida, no tiene propósitos en mente. No tiene mente ni imaginación. No planea para el futuro. No tiene visión, no prevé, no tiene vista. Si se puede decir que hay un papel de relojero en la naturaleza, es el de un relojero ciego".
{19}
Estos escritores, por lo tanto, se unen al declarar que el pensamiento moderno evolutivo nos ha demostrado o ha dado una razón para creer que los seres humanos son, de forma importante, meramente accidentales; no hubo ningún plan, ninguna previsión, ninguna mente, ninguna imaginación involucrados en su llegada a ser seres. Pero por supuesto ningún cristiano teÃsta puede tomar eso seriamente ni por un segundo. Los seres humanos han sido creados, y creados a la imagen de Dios. No hay duda de que Dios podrÃa habernos creado por procesos evolutivos; si lo hubiera hecho de esa manera, sin embargo, entonces Él deberÃa haber guiado, orquestado, y dirigido los procesos por los cuales puso en obra Sus diseños.
Ahora de nuevo, (como con Simon) podrÃamos decir que estrictamente hablando, cuando estas personas hacen tales declaraciones, ni están hablando como cientÃficos ni están haciendo ciencia. En cambio están comentando sobre la ciencia, sacando conclusiones de resultados cientÃficos, conclusiones que no se siguen de los resultados cientÃficos en si mismos, requiriendo otras premisas y extracientÃficas (tal vez filosóficas). Tal vez esto sea verdad, sin embargo se ha vuelto muy difÃcil trazar una lÃnea visible entre la ciencia y tales actividades como la reflexión filosófica sobre la ciencia. Sea que lo que tengamos aquà sea supuesta ciencia o no, sin embargo, no es la pregunta importante para mis propósitos presentes. Sea que lo que tengamos aquà sea ciencia o para-ciencia, tenemos involucramiento profundo con la lucha espiritual que AgustÃn señala; en cualquiera de los casos ese involucramiento debe ser notado y tratado por la comunidad cristiana intelectual, y particularmente por la parte de la comunidad cristiana intelectual involucrada en la ciencia en cuestión.
C. Sincronización Cósmica
Mi tercer ejemplo tiene que ver con la sincronización en la cosmologÃa. Empezando en los últimos años de la década de los sesentas y principios de la de los setentas, astrofÃsicos y otros notaron que varias de las constantes fÃsicas básicas deben caer dentro de lÃmites muy estrechos si se requiere que se desarrolle vida inteligente — de cualquier manera como la forma en la que pensamos que ocurrió realmente. Asà Car y Rees dicen:
Las caracterÃsticas básicas de las galaxias, estrellas, planetas y el mundo de cada dÃa están determinadas esencialmente por unas pocas constantes microfÃsicas y por los efectos de la gravitación . . . . varios aspectos de nuestro universo, algunos de los cuales parecen ser pre-requisitos de la evolución de cualquier forma de vida, dependen más bien en forma delicada, de 'coincidencias' aparentes entre las constantes f'Ãsicas.
{20}
"Por ejemplo, incluso si la fuerza de gravedad fuera levemente mayor, todas las estrellas serÃan gigantes azules; si fuera un poquito menor, todas serÃan enanos rojos; en ninguno de esos casos la vida podrÃa haberse desarrollado". {21}Lo mismo para las fuerzas nucleares débiles y fuertes; si alguna hubiera sido levemente diferente, la vida, al menos la vida de la clase que nosotros tenemos, podrÃa no haberse desarrollado.
Aún más interesante en esta conexión es el llamado problema de abatimiento: la existencia de la vida parece también depender muy delicadamente de la razón a la cual el universo se está expandiendo. Asà Stephen Hawking dice:
. . . una reducción de la razón de expansión por una parte en 1012 , en el momento en que la temperatura del universo era 1010K , habrÃa dado como resultado que el universo empezara a recolapsar cuando su radio era sólo de 1/3000 parte del valor presente y la temperatura fuera aún de 10.000 K
{22}
— demasiado caliente para ser cómoda. Hawking concluye que la vida es posible sólo porque el universo se está expandiendo justo a la razón requerida para evitar que se recolapse. En algún tiempo anterior, la sincronización tuvo que ser aún más sorprendente:
. . . sabemos que tiene que haber habido un equilibrio muy estrecho entre el efecto competitivo de la expansión explosiva y la contracción gravitacional que, en la época más primitiva sobre la que podemos pretender hablar (llamado constante de tiempo de Plank, 10-43 segundos después del big bang), habrÃa correspondido al increÃble grado de exactitud representado por una desviación en su razón desde la unidad por sólo una parte en 1016.
{23}
Estos son factores sorprendentes; uno simpatiza con Paul Davies: "el hecho de que estas relaciones sean necesarias para nuestra existencia es uno de los más fascinantes descubrimientos de la ciencia moderna. {24}
Ahora, una reacción a esas aparentes enormes coincidencias es verlas como verificando la afirmación teÃsta de que el universo ha sido creado por un Dios personal y como ofreciendo el material para un argumento teÃsta apropiadamente restringido. {25}Otra es afirmar que ninguna de ellas deberÃa ser vista como si requiriera explicación, después de todo, no importa cómo hayan sido las cosas, habrÃa sido extremadamente improbable que ellas fueran de esa forma.
Tomado de la forma apropiada, esto tal vez sea cierto; pero ¿en qué forma es relevante? Estamos jugando poker, cada vez que reparto me salen 4 ases y un comodÃn, usted sospecha; yo mitigo sus sospechas señalando que el que me toquen esas cartas cada vez que yo reparto no es menos probable que cualquier otra distribución igualmente especÃfica sobre el número relevante de manos. {26}¿ServirÃa esa explicación en Dodge City o Tombstone?
Incluso otra reacción es invocar el Principio Antrópico, que es excesivamente difÃcil de entender y viene en muchas variedades {27} pero (en la versión en la que tiene más sentido) parece destacar que una condición necesaria para cualquiera que esté observando estos valores de las constantes es que esas constantes tengan casi los valores que tienen; estamos aquà para observar esas constantes sólo porque ellas tienen los valores que tienen. De nuevo, esto parece correcto, pero ¿qué explica? TodavÃa parece desconcertante que esos valores deban haber sido justo los que son. ¿Por qué no fueron otros bien diferentes? Uno no puede explicar esto diciendo que nosotros en realidad estamos aquà — más de lo que yo puedo "explicar" el hecho de que Dios decidió crearme (en vez de dejarme a un lado a favor de alguien más) diciendo que si Dios no lo hubiera decidido asÃ, yo no habrÃa estado aquà para hacer le pregunta.
Pero la reacción que más me interesa aquà aún es diferente, y muy impactante:
Los modelos espacialmente homogéneos pueden ser divididos en tres clases: aquellos que tienen menos de la velocidad de escape (es decir, aquellos cuya tasa de expansión es insuficiente para prevenir que recolapsen), aquellos que tiene justo la velocidad de escape, y aquellos que tienen una velocidad mayor que la de escape. Los modelos de la primera clase existen solamente por un tiempo finito, y por lo tanto no se aproximan arbitrariamente cerca a la isotropÃa. Hemos demostrado que los modelos de la tercera clase en general tienden a la isotropÃa en tiempos arbitrariamente largos. Los modelos de la segunda clase que están suficientemente cerca a los modelos Robertson-Walker, tienden en general a la isotropÃa, pero esta clase es de medida cero en el espacio de todos los modelos homogéneos. Por lo tanto parece que uno no puede explicar la isotropÃa del universo sin postular condiciones iniciales especiales. . .
La respuesta más atractiva parecerÃa venir de la idea de Dickie-Carter, de que hay un gran número de universos, con todas las combinaciones posibles de datos iniciales y valores de las constantes fundamentales. En esos universos con menos de la velocidad de escape, perturbaciones de densidad pequeña no tendrán tiempo de desarrollarse en galaxias y estrellas antes de que el universo recolapse. En esos universos con más de la velocidad de escape, perturbaciones de pequeña densidad tendrán todavÃa más de la velocidad de escape, y de esa manera no formarÃan sistemas limitados. Es sólo en esos universos que tienen velocidad muy cercana a la velocidad de escape, que uno podrÃa esperar que las galaxias se desarrollaran, y hemos encontrado que tales universos se aproximarán en general a la isotropÃa. Siendo que parecerÃa que la existencia de galaxias es una condición necesaria para el desarrollo de vida inteligente, la respuesta a la pregunta "¿Por qué es isotrópico el universo?" es, "porque estamos aquÃ". {28}
La idea aquà es clara: esos valores para las constantes cosmológicas y la tasa de expansión en nuestro universo son verdaderamente desconcertantes y necesitan una explicación. La explicación es sólo que hay infinitamente muchos universos diferentes, mostrando todas las combinaciones posibles de condiciones iniciales y valores para las constantes fundamentales; y por supuesto no es sorprendente que nosotros debamos ocupar uno de los universos en el que esos valores permitan el desarrollo de vida inteligente. {29}¡Sombras de David Lewis y de los posibles mundos concretos aleph2! {30}Supongo que tendrÃa que haber por lo menos innumerables cantidades de tales universos, en la hipótesis de Hawking, siendo que presumiblemente hay un intervalo real de cerca de 1, tal que por cualquier número real r en ese intervalo, la razón entre el efecto de la expansión explosiva y la contracción gravitacional podrÃa haber sido r.
Para establecer mi punto podrÃa parar aquÃ; pero con el interés de estar al corriente y al dÃa, menciono un par de desarrollos futuros de esta fascinante historia. {31}Empezando en 1980, Alan Guth sugirió una solución a este supuesto problema, que está relacionada interesantemente con las sugerencias de Hawking-Collins de muchos universos. {32}De acuerdo con Guth, no necesitamos suponer que hay más de un universo; ese universo, sin embargo, es enormemente más grande que el universo observable de algunos 10 billones de años luz. El universo observable se encoge a una pequeña, casi minúscula esquina de todo el universo. El modelo de Guth, sin embargo, estaba sujeto a ciertos problemas; un sucesor ha sido propuesto por A. D. Linde. {33}Este principio de indiferencia no es fácil de formular en forma exacta; una parte esencial de él, sin embargo, es la idea de que la teorÃa fÃsica debe evitar cualquier cosa como las coincidencias cósmicas, esas aparentes sincronizaciones, con sus implÃcitas sugerencias de diseño. En este modelo, el universo consiste de un vasto número de mini-universos; esos mini-universos son enormemente más grandes que nuestro universo observable; y diferentes mini-universos muestran condiciones iniciales diferentes; verdaderamente, "las leyes de fÃsica de baja energÃa e incluso la dimensionalidad de espacio-tiempo, pueden ser diferentes en cada uno de esos mini-universos: dimensiones, valores para estas constantes, y para la tasa de expansión, y asà sucesivamente." {34}
El punto que me gustarÃa exponer puede ser presentado como sigue. Considere la sugerencia de 1973 de Hawking-Collins, o la sugerencia más reciente de Linde. Suponga, aún más, que la motivación principal para traer a colación tales sugerencias es que ellas evitan las coincidencias cósmicas; acerca de esas teorÃas no hay nada digno de mención sobre esas constantes con los valores que muestran (en nuestro universo); todos los valores son alcanzados en un universo u otro, y por supuesto, nosotros los humanos, serÃamos encontrados sólo donde esos valores fueran tales que permitieran la vida. En otras palabras, suponga que la motivación para postular estas teorÃas es lo que McMullin llama el "Principio de Indiferencia".
Este principio de interferencia no es fácil de formular en forma exacta; una parte esencial de él, sin embargo, es la idea de que la teorÃa fÃsica debe evitar cualquier cosa como las coincidencias cósmicas, esas aparentes sincronizaciones, con sus implÃcitas sugerencias de diseño.
Ahora, un teÃsta, asà me lo parece a mÃ, no debe estar impresionado por este principio. Si Dios creó el mundo, ¿por qué no deberÃa haber singularidades o ‘coincidencias’ de esa clase? ¿Por qué pensar que no podremos tener un teorÃa fÃsica apropiada hasta que no nos deshagamos de tales cosas? Si hubiera dos teorÃas que fueran empÃricamente equivalentes (o cercanas a ello), una de ellas involucrando violaciones al Principio de Indiferencia, y la otra involucrando los postulados de innumerables universos o un enorme número de mini universos, el teÃsta podrÃa preferir la primera en aras de la economÃa. Por supuesto podrÃan haber ya, o muy pronto, evidencias independientes de esas otras hipótesis, evidencias que son independientes del Principio de Indiferencia. Inclusive si las hay, bien podrÃa haber una diferencia entre la probabilidad epistemológica de una teorÃa de muchos universos como el de Hawking, sobre el teÃsmo, y la evidencia por un lado, y la probabilidad epistemológica de tal teorÃa sobre el naturalismo y la evidencia, por el otro.
Asà que tenemos tres ejemplos: cada uno es un ejemplo para mostrar que las teorÃas cientÃficas con frecuencia no son, en las formas especificadas, neutrales religiosa o metafÃsicamente. También hemos notado, hasta ahora, tres formas en las que una teorÃa cientÃfica puede ser relevante en relación con las afirmaciones teológicas o religiosas caracterÃsticas de las religiones teÃstas. Primero, un teorÃa cientÃfica podrÃa ser incompatible con esas afirmaciones; alternativamente, podrÃa ser que su probabilidad con respecto a esas afirmaciones sea muy diferente de la que es con respecto al punto de vista del mundo naturalista; tercero, los puntos de vista religiosos o teológicos pueden ayudar a determinar lo que necesita explicación. Por supuesto habrá muchos más ejemplos de teorÃas cientÃficas que estén relacionados de esta forma con las afirmaciones teológicas o religiosas en cuestión (y tales ejemplos serán mucho más obvios y abundantes en las ciencias humanas que en la fÃsica o quÃmica). Aquà debo enfatizar dos cosas. Estoy preocupado acerca de la ciencia y las hipótesis cientÃficas tomadas como intentos de proveernos la verdad: explicaciones verdaderas, descripciones verdaderas, recuentos verdaderos, de varios fenómenos. Estoy inquieto con las explicaciones de Simon sobre el altruismo tomado como la propuesta de una hipótesis como verdadera (o cercana a la verdad); y de igual forma con la teorÃa evolutiva y las varias propuestas de muchos universos o las teorÃas sobre universos inflacionarios. Por supuesto esas teorÃas no deben ser tomadas de esa forma. Si en cambio pensamos sobre la ciencia y sus propósitos de la forma en la que, digamos, Bas van Fraassen piensa, {35}entonces el cuadro completo se ve muy diferente. Entonces podemos pensar, por ejemplo, que la historia evolutiva como un todo es improbable, no es probable que sea cierta, no obstante, guarda apropiadamente los fenómenos y efectúa apropiadamente los otros requerimientos que se esperan de una teorÃa de su tipo. Y aún desde un punto de vista realista, el Gran Mito Evolutivo tiene que ser probable para ser aceptado como una guÃa para futura investigación, una fuente de hipótesis, un medio de llegar a un mejor entendimiento del tema con el que trata. La mecánica newtoniana, pensamos, es, estrictamente hablando, falsa; sin embargo es útil en grado sumo.
Alternativamente, podrÃamos tal vez pensar sobre partes de la ciencia-sociobiologÃa, por ejemplo, no como un intento de proveer una verdad o una explicación correcta del comportamiento humano, sino como un esfuerzo para ver qué tan lejos podemos llegar al explicar a los seres humanos y su comportamiento, mientras apelamos a nada más que lo que el naturalista está preparado a apelar. {36}En este caso nuestros esfuerzos serÃan hipotéticos en vez de categóricos: suponga que el naturalismo fuera verdad: ¿qué tipo de explicación podrÃamos dar para, digamos, el comportamiento humano altruista? (Asà como el naturalista podrÃa tratar de responder a esta pregunta: suponga que el teÃsmo cristiano fuera verdad, ¿cuáles serÃan las explicaciones correctas de, digamos, el comportamiento humano agresivo o belicoso?) No tengo ninguna razón para pensar que el teÃsmo serÃa relevante a este proyecto, excepto que un cristiano podrÃa pensar que hay mejores formas de pasar el tiempo, por ejemplo, tratando de encontrar recuentos cientÃficos verdaderos del comportamiento y la actividad humana.
Parte dos: Argumentos débiles para el Naturalismo Metodológico
Ahora, en vista de estos ejemplos y muchos otros como ellos (junto con consideraciones agustinianas más amplias), lo más natural es pensar que (en principio, de cualquier forma) la comunidad de eruditos cristianos deberÃa hacer ciencia, o partes de la ciencia, a su propia manera y desde su propia perspectiva. Lo que la comunidad cristiana necesita realmente es una ciencia que tome en cuenta lo que sabemos como cristianos. Ciertamente, esto parece lo más racional en cualquier evento; con seguridad lo racional es usar todo lo que uno sabe para tratar de entender un fenómeno dado. Pero entonces, para llegar a un entendimiento de la hostilidad, o la agresión, por ejemplo, ¿no deberÃan los sicólogos cristianos hacer uso de la noción de pecado? Al tratar de alcanzar un entendimiento cientÃfico del amor en sus muchas y variadas manifestaciones, por ejemplo, o el juego, o la música, o el humor, o nuestro sentido de aventura, ¿no deberÃamos también usar lo que conocemos sobre los seres humanos siendo creados a la imagen de Dios, quien es la verdadera fuente de amor, belleza y las demás cosas como esas? ¿Y lo mismo para la moralidad? Considere el enorme, impresionante y desastroso experimento bolchevique del siglo 20, tal vez la caracterÃstica sobresaliente del paisaje polÃtico del siglo 20: para llegar a un entendimiento cientÃfico de él, ¿no deberÃan los cristianos usar todo lo que saben sobre los seres humanos, incluyendo lo que saben por fe?
Verdad: podrÃa haber obstáculos prácticos en el camino para hacer esto; pero en principio, y aparte de estas dificultades prácticas (los cuales, de cualquier forma, podrÃan ser más ladridos que mordiscos), la forma correcta para la comunidad cristiana de llegar a un entendimiento cientÃfico de, digamos, la forma de ser y el comportamiento de los seres humanos, serÃa partir de lo que sabemos sobre los seres humanos, incluyendo lo que sabemos por medio de la fe. Por esta razón los tipos de hipótesis que investigamos podrÃan muy bien involucrar hechos tales como (como piensa el cristiano) que nosotros los seres humanos hemos sido creados por Dios a Su imagen, y hemos caÃdo en pecado. Estas ideas 'religiosas' podrÃan tener cabida en nuestra ciencia introduciendo explÃcitamente varias hipótesis. También podrÃan tener otros papeles: por ejemplo, podrÃan ser parte de la información de trasfondo con respecto a la que evaluamos las varias hipótesis y mitos cientÃficos que se cruzan en nuestro camino.
Yo digo que esto es lo natural para pensar: extraño, sin embargo, es que la negación de esta afirmación es tomada como cierta; de hecho, ésta ha alcanzado el estatus de ortodoxia filosófica. Entre aquellos que objetan esta afirmación están algunos pensadores cristianos con credenciales impresionantes. Por ejemplo Ernan McMullin:
Pero, por supuesto, el naturalismo metodológico no restringe nuestro estudio de la naturaleza; sólo establece cuáles tipos de estudios califican como cientÃficos. Si alguien quiere buscar otra aproximación a la naturaleza, y hay muchas otras, el naturalista metodológico no tiene ninguna razón para objetar. Los cientÃficos tiene que proceder de esta forma; la metodologÃa de la ciencia natural no da crédito al clamor de que un evento en particular, o un tipo de evento, debe ser explicado invocando la acción creadora de Dios directamente.
Parte del problema, por supuesto, es ver más claramente lo que este naturalismo metodológico es. ¿A qué apunta en forma precisa? ¿Involucra una restricción sólo en las demandas de que un evento en particular deba ser explicado invocando la acción creadora directa de Dios, sin emplear 'causas secundarias'? ¿También restringe invocar la acción creadora indirecta de Dios para explicar algo cientÃficamente? ¿Hace referencia sólo a explicaciones cientÃficas, pero no a otras afirmaciones y demandas cientÃficas? ¿Condena también el uso de afirmaciones sobre la acción creadora de Dios, u otras demandas religiosas como parte de la información de trasfondo con respecto a la que trata de estimar la probabilidad de una explicación o un recuento cientÃfico propuesto? Tendremos que mirar esos asuntos más tarde. Sin embargo por el momento quiero tratar una pregunta diferente: ¿qué razón hay para aceptar la afirmación de que la ciencia verdaderamente involucra el naturalismo metodológico, a pesar de lo exactamente que interpretemos el último? Examinaré algunas razones propuestas para esta demanda y las encontraré escasas. En la parte III, argumentaré entonces que sin embargo un par de razones muy sensibles estén detrás de al menos parte de esta afirmación. Estas razones, sin embargo, no apoyan la sugerencia de que la ciencia es religiosamente neutral.
Entonces bien, ¿qué es lo que sostiene la idea de que necesariamente la ciencia en alguna manera involucra este principio del naturalismo metodológico? Primero, y tal vez lo más importante: esta concepción de ciencia es una parte integral y venerable de toda la concepción de la fe y de la razón que hemos heredado de la Ilustración. Yo no tengo el espacio para tratar este tópico con toda la extensión que se merece; pero la idea central aquà es que la ciencia es objetiva, pública, que se puede compartir, públicamente verificable e igualmente disponible para todos, cualquiera que sean sus inclinaciones religiosas o metafÃsicas. PodrÃamos ser budistas, hindúes, protestantes, católicos, musulmanes, judÃos, bahai, ninguna de las anteriores: los hallazgos de la ciencia apuntan igualmente a todos nosotros. Esto es debido a que la ciencia apropiada, como es vista por la Ilustración, se restringe a las deliberaciones de la razón y los sentidos (percepción) que son las mismas para toda la gente. La religión, por otro lado, es privada, subjetiva, y obviamente sujeta a diferencias individuales considerables. Pero entonces si la ciencia es verdaderamente pública y puede ser compartida por todos, entonces por supuesto uno no puede perseguirla de forma apropiada partiendo de alguna creencia religiosa o dogma.
Una raÃz de esta forma de pensamiento sobre la ciencia es una consecuencia del fundamentalismo que toma origen en Descartes, y tal vez más importante, Locke. El fundamentalismo clásico ha pasado por una cantidad de crÃticas últimamente, y yo no me propongo a añadir mi voz a la de la multitud aulladora. {37}Y siendo que el fundamentalismo clásico, sobre el que el naturalismo metodológico está basado, ha tocado fondo, en cambio deberÃa considerar algunas razones más locales, menos grandes y cósmicas para aceptar el naturalismo metodológico.
El naturalismo metodológico es verdad por definición
Entonces ¿por qué debe un cientÃfico proceder de acuerdo con el naturalismo metodológico? Michael Ruse sugiere que el naturalismo metodológico, o tan siquiera una parte de él, es verdad por definición:
TodavÃa más, aun si el creacionismo cientÃfico fuera totalmente exitoso en presentar su caso como ciencia, no darÃa una explicación cientÃfica de los orÃgenes. En cambio, a lo sumo, podrÃa probar que la ciencia muestra que no puede haber explicación de los orÃgenes. El creacionista cree que el mundo empezó milagrosamente. Pero los milagros caen fuera de la ciencia que, por definición, sólo trata con lo natural, lo repetible, lo que está gobernado por una ley.
{38}
Por definición del término "ciencia" uno supone; Ruse aparentemente sostiene que hay una definición correcta de "ciencia", tal que desde esa definición se sigue que la ciencia trata sólo con lo que es natural, repetible, y gobernado por una ley. (Noten que esta afirmación no sostiene la sugerencia de que un cientÃfico cristiano pueda proponer una hipótesis que involucre doctrinas "religiosas", tales como, digamos, el pecado original, y que pueda evaluar la probabilidad epistemológica de una hipótesis cientÃfica relativa a la creencia de trasfondo que la creencia cristiana incluye.) La afirmación de Ruse aparentemente excluye las hipótesis que incluyen referencias a Dios: Dios es un ser sobrenatural, las hipótesis que se refieren a Él, por lo tanto, tratan con algo más allá de lo natural; entonces esas hipótesis no pueden ser parte de la ciencia.
Tres cosas son particularmente confusas sobre la afirmación de Ruse. Primero, una enorme energÃa ha sido gastada, por lo menos por varios siglos, en la "demarcación del problema": el problema de dar condiciones suficientes y necesarias para distinguir la ciencia de otras actividades humanas. {39}Este esfuerzo aparentemente ha fallado; pero si de hecho hubiera una definición del tipo al cual apela Ruse, entonces presumiblemente habrÃa disponible un conjunto de condiciones necesarias y suficientes para que algo sea ciencia. Ruse no cita los muchos y (yo pienso) exitosos argumentos para la conclusión de que no hay tal juego de condiciones necesarias y suficientes, deja tal definición del término "ciencia" sola; simplemente declara que ‘por definición’ la ciencia tiene las propiedades que él menciona.
Segundo, Ruse propone aquà tres propiedades que dice que por definición son caracterÃsticas de cualquier parte de ciencia: esa parte trata con cosas que (a) son repetibles, (b) son puramente naturales, y (c) están gobernadas por una ley natural. Pero, tomemos la repetibilidad y consideremos este pasaje del artÃculo de Andrei Linde, al cual se hace referencia en la nota de pie de página 33: hablando del Big Bang, dice, "uno podrÃa pensar que es muy difÃcil extraer información útil y confiable del único experimento llevado a cabo hace cerca de 10.000.000.000 años. De acuerdo con Linde, el Big Bang es único y por lo tanto, presumiblemente, irrepetible, de todas formas se volverÃa irrepetible. Si es asÃ, ¿deberÃamos estar obligados a concluir que los interrogantes cosmológicos contemporáneos de la naturaleza del Big Bang y del desarrollo primitivo del universo no son realmente parte de la ciencia?
Considere ahora la posibilidad de ser gobernado por una ley. El primer punto aquà serÃa que la existencia misma de la ley natural es controversial; Bas van Fraassen, por ejemplo, ha dado una argumento extenso y formidable para la conclusión de que no hay leyes naturales. {40}Hay regularidades, por supuesto, pero una regularidad no es todavÃa una ley; una ley es lo que se supone que explica y da la base para una regularidad. Aún más, se supone que una ley se sostiene con alguna clase de necesidad, la cual tÃpicamente se cree que es menos estricta que una necesidad ampliamente lógica, pero que es una necesidad de todas formas. {41}Esta idea de legitimidad, creo, es una herencia del deÃsmo de la ilustración y tal vez aquà como en todas partes, el deÃsmo de la ilustración falla en darle al blanco. Tal vez la demanda de una ley no puede ser cumplida. Tal vez hay regularidades, pero no leyes; tal vez no hay nada como la necesidad supuestamente unida a las leyes. Tal vez la mejor forma de pensar sobre esas supuestas leyes es como una contra corriente de libertad divina cuantificada universalmente, o casi universalmente. {42}Asà que supongamos que Van Fraassen tiene razón y no hay leyes naturales: ¿se seguirÃa por definición que no hay ninguna ciencia? Eso parece ser un poco fuerte. Aún más, podrÃa ser, por todo lo que sabemos, que haya algunas leyes, pero no todo está gobernado por ellas (o totalmente gobernado por ellas). Tal vez asà es como ocurre con los terremotos, el clima, y la desintegración radioactiva. ¿Se seguirÃa entonces de esto que uno no puede estudiar esas cosas cientÃficamente?
La tercera cosa desconcertante sobre la afirmación de Ruse: es difÃcil ver la forma en la que algo, como una disputa razonablemente seria sobre lo que es y lo que no es ciencia, podrÃa ser establecido apelando sólo a la definición. Uno piensa que eso sólo funcionarÃa si la interrogante original fuera realmente una pregunta verbal, una pregunta como, ¿es la palabra 'ciencia' apropiadamente aplicable a una hipótesis que hace referencia a Dios? Pero esa no es le pregunta: la pregunta más bien es si una hipótesis que hace referencia a Dios podrÃa ser parte de la ciencia. Esa pregunta no puede ser contestada sólo citando una definición.
PermÃtanme desarrollar más extensamente este punto. Una definición de 'ciencia' serÃa un recuento de lo que el término significa, en inglés o en el dialecto propio de alguien. Tomemos el segundo caso: tal vez Ruse usa el término 'ciencia' de acuerdo con algunas definiciones bajo las cuales no se aplica a hipótesis que se refieren a Dios. Pero por supuesto esto en sà mismo tiene poca relevancia en la respuesta a la pregunta que expresamos, "¿puede una hipótesis cientÃfica contener una referencia a Dios?", a menos que usemos el término de acuerdo con la misma definición o una similar. Pero no lo hacemos; si lo hiciéramos, la pregunta serÃa trivial, como la pregunta de si hay o no personas célibes casadas. Por otro lado, tal vez la frase en cuestión es verdad por alguna definición de un término en inglés (no el dialecto propio de Ruse). La idea tendrÃa que ser que el significado del término 'ciencia' en inglés puede ser dado por una definición; y de acuerdo con esa definición, el término 'ciencia' se aplica propiamente a una hipótesis sólo si esa hipótesis no incluye una referencia a Dios. Pero, ¿puede esto realmente ser asÃ? Consideremos a aquellos que siguen a Kuyper y a AgustÃn en el pensamiento de que los cristianos deberÃan tomar nota explÃcita de lo que saben por medio de la fe al hacer ciencia; ¿es la idea que ellos de alguna manera fallaron en aprender cómo este término es usado apropiadamente en inglés (o sus análogos en latÃn y holandés)? Eso parece improbable.
Pero aun si fuera verdad por definición que una hipótesis cientÃfica no pudiera incluir ninguna referencia a Dios, nada de interés seguirÃa. Los Agustines y Kuypers de este mundo estarÃan entonces obligados a conceder que ellos han cometido un error: pero el error no serÃa más que un error verbal. Ellos tendrÃan que conceder que no pueden utilizar el término 'ciencia' apropiadamente al afirmar sus puntos de vista o al hacer su pregunta; tendrÃan que usar algún otro término, como 'siencia' (pronunciada como ciencia); esa definición de 'siencia' es el resultado de la de 'ciencia', borrando de la última la cláusula que prohibe las hipótesis que incluyen referencias a Dios (i.e, eliminando de la definición de 'ciencia', Ruse parece estar endosando la cláusula de acuerdo con la que la cual ciencia trata sólo con lo que es natural). Su error no estarÃa en lo ellos quisieron decir, sino más bien en cómo se proponen a decirlo.
La pregunta real, creo, descansa en una dirección bien diferente. El término 'ciencia' denota una actividad humana importante. Es difÃcil o imposible dar condiciones necesarias y suficientes (informativas) para esta actividad; no es posible decir sólo dónde la ciencia termina y algo más (conocimiento por medio del sentido común, metafÃsica, epistemologÃa, religión) empieza. Sin embargo, podemos describir paradigmas de la ciencia, y podemos decir cosas informativas sobre lo que usualmente caracteriza a la ciencia. AsÃ, por ejemplo, es caracterÃstica de esta actividad involucrar observación y experimentos (algunas veces 'experimentos pensados' como opuestos a experimentos realmente llevados a cabo). Y con frecuencia habrá una referencia a algo descrito (o nombrado) como una ley, sin embargo no es parte de la actividad en cuestión insistir en que esta 'ley' es más que una regularidad. También es caracterÃstica de tal paradigma que haga predicciones evaluables. {43}Esto es una caracterÃstica de una instancia paradigmática del asunto en cuestión, pero por supuesto no necesariamente una caracterÃstica de cada ejemplo (y elementos que no muestran esta caracterÃstica, el principio de indiferencia de McMullin, por ejemplo, podrÃan estar profundamente involucrados en la ciencia como una cortina de fondo, un trasfondo contextual constante, una suposición constante). Considere, por ejemplo, la teorÃa postulada por Schwarz y Green a principios de los ochenta. Esta teorÃa aparentemente funciona solamente en 10 dimensiones; asà que si es verdad, hay una pregunta: ¿que ha pasado con las otras seis? "Las otras dimensiones se presume que están curvadas hacia arriba sobre la escala de longitud de Plank (10-33 cm.), tan pequeñas que nunca podremos examinarlas con nuestros microscopios o aceleradores de partÃculas, no importa cuánto lo intentemos." {44}
Podemos por lo tanto decir una buena parte describiendo esta actividad humana; y es una actividad de remarcable mérito y valor. Es de un mérito práctico enorme, dando como resultado instantes de vida más largos, alivio a enfermedades, mayor comodidad y una mejor calidad de vida para muchos. (También nos ha dado los medios para destruirnos a nosotros mismos y a nuestro medio ambiente.) Pero sus beneficios no son de ninguna manera meramente prácticos; la ciencia moderna también nos ha permitido aprender mucho sobre nosotros mismos y el mundo que Dios ha creado; es difÃcil aún concebir cómo era la vida intelectual antes del surgimiento de la ciencia. Además, partes de la ciencia, fÃsica teórica, por ejemplo, tienen una belleza y un poder intrÃnsecos austeramente espléndidos; ellos representan logros intelectuales magnÃficamente impresionantes; ellos reflejan gran poesÃa y gran música; tal vez el logro intelectual más impresionante del género humano es, digamos, la teorÃa fÃsica desde Newton hasta el presente. Y ahora la pregunta es esta, ¿deben los cristianos llevar a cabo esta empresa desde una perspectiva cristiana? ¿Es esta empresa tal que las perspectivas religiosas y teológicas son relevantes a ella? No obtendremos una respuesta a esta pregunta de una simple definición de la palabra 'ciencia'; una respuesta requerirá familiaridad con la actividad y el discernimiento necesarios para ver lo que es caracterÃstico de ella. Asà que una respuesta involucrará preguntas sustantivas sobre la naturaleza de la ciencia, nuestra propia naturaleza y la naturaleza del mundo en el que vivimos.
B. ¿La "Integridad Funcional" requiere del Naturalismo Metodológico?
Diógenes Allen, John Stek y Howard Van Till dan respuestas de esa clase. De acuerdo con Van Till, Dios ha creado un mundo caracterizado por "Integridad Funcional":
Por este término quiero designar un mundo creado que no tiene deficiencias funcionales, no tiene grietas en su economÃa del tipo que requerirÃa que Dios actuara inmediatamente, asumiendo temporalmente el papel de criatura para llevar a cabo funciones dentro de la economÃa del mundo creado que otras criaturas no están equipadas para realizar.
{45}
Notemos primero que Van Till parece estar dirigiendo su fuego a sólo una de las varias formas en las que, según me parece, los cristianos deberÃan emplear lo que conocen por fe al buscar la ciencia natural; él está discutiendo que una hipótesis cientÃfica no puede afirmar apropiadamente que Dios hace algo inmediatamente o directamente. (Notemos también que la afirmación aquà no es que tal hipótesis no serÃa cientÃfica, sino que serÃa falsa.) Lo que él dice parece ser consistente, tanto como yo puedo decir, con la afirmación (digamos) de que al hacer su sicologÃa cristiana, los sicólogos pueden apropiadamente apelar al hecho de que los seres humanos han sido creados a la imagen de Dios, o están sujetos al pecado original.
Asà que supongamos que nos volvemos a la proscripción de Van Till de las hipótesis para el efecto de que Dios ha hecho uno u otro inmediatamente o directamente. Esta idea de acción directa camufla trampas y merece más atención de la que yo puedo darle aquÃ. {46}La idea básica, sin embargo, es bastante clara. Un ejemplo de creación divina indirecta serÃa que yo construyera una casa; podrÃamos decir que Dios crea la casa, pero que lo hace indirectamente, empleando mi actividad como medio. Asà que Dios actúa indirectamente si Él ejerce algún efecto empleando como un medio la actividad de algo más que Él ha creado. Dios actúa directamente, entonces, si y sólo si ejerce algún efecto, y no lo hace empleando como un medio la actividad de algún ser creado.
Ahora Van Till sugiere que Dios no hace nada en el mundo directamente; sólo las criaturas hacen algo directamente. Pero sin lugar a dudas Van Till, como cualquier otro teÃsta, estarÃa de acuerdo en que Dios conserva directamente el mundo y todas sus criaturas; Él está directamente activo en el Big Bang, pero también en la caÃda de un gorrión. Si Él suspendiera Su actividad conservadora constante, el mundo desaparecerÃa como un sueño con el despertar. Y no hay duda de que Van Till también estarÃa de acuerdo (con el problema de regresiones infinitas) en que si Dios hace algo en el mundo indirectamente , también hace algo directamente: presumiblemente Él no puede causar un efecto indirectamente sin también, hasta cierto punto, actuar directamente, creando algo directamente. Van Till debe por lo tanto ser entendido de otra forma. Tal vez su idea es que Dios creó el universo en algún momento en el pasado (actuando directamente en ese momento) y no actúa directamente nunca más en el mundo, excepto conservando su creación en existencia y milagros conectados con la historia de la salvación. Pero, ¿por qué pensar una cosa como esa? Consideremos el hecho de que los cristianos tan diversos como el Papa PÃo XII y Juan Calvino han pensado que Dios creó las almas humanas directamente; ¿podemos simplemente asumir sin argumentar, que ellos están equivocados? ¿Cuál es la garantÃa de suponer que Dios ya no actúa directamente en el mundo?
Van Tila apela, para su posición teológica, a Allane y Sete; Allane asegura que
Dios no puede ser usado apropiadamente en los recuentos cientÃficos, que son formulamos en términos de relaciones entre los miembros del universo, porque eso reducirÃa a Dios al estatuas de una criatura. De acuerdo con una concepción cristiana de Dios como creador de un universo que es racional por todos lados, no hay relaciones faltantes entre los miembros de la naturaleza. Si en nuestro estudio de la naturaleza caemos en lo que parece ser una situación de una conexión faltante entre los miembros de la naturaleza, la doctrina cristiana de la creación implica que debemos seguir buscando una.
{47}
La sugerencia de Allane parece implicar, no sólo que los cristianos no pueden proponer apropiadamente como parte de la ciencia, que Dios ha hecho algo directamente, sino también que estarÃa fuera de orden apelar, en ciencia, a tales ideas de que los seres humanos han sido creados a la imagen de Dios. Porque esta idea no es un asunto de decir cómo se relacionan las cosas en el mundo unas con otras; es en cambio un asunto de decir cómo algunas cosas en el mundo - nosotros seres humanos - estamos relacionados con Dios. Allane cree que los recuentos cientÃficos deben ser siempre formulamos en términos de las relaciones entre los miembros de un universo creado (y si eso es verdad, entonces tal vez (como él dice) referirse a Dios en la ciencia serÃa reducirle a una criatura). Tomado tal cual, sin embargo, esto parece apresurado. Un libro de texto de astronomÃa podrÃa decirnos cuál es el diámetro de Júpiter (o qué tan vieja es la tierra, o el sol, o la vÃa láctea). Esto no nos dice cómo las cosas en el mundo están relacionadas unas con otras, pero en cambio nos dice algo sobre una de esas cosas; es sin embargo ciencia.
El punto principal de Allane, por supuesto, es que un recuento cientÃfico no puede ser formulado apropiadamente en términos de la relación de algo con Dios. Pero, ¿por qué no? ¿Cuál es la autoridad para esta afirmación? ¿No parece arbitraria? Consideremos la verdad de que los seres humanos han sido creados a la imagen de Dios, pero también han caÃdo en pecado. Esta doble verdad podrÃa volverse muy útil al dar explicaciones sicólogas de varios fenómenos. Si es asÃ, ¿por qué un cientÃfico cristiano no deberÃa usarlas? ¿Por qué el resultado no serÃa ciencia? PodrÃa ser que la investigación sugiriera que Dios creó la vida directamente; que ésta no surgió por la acción de otras cosas creadas. Si asà es como las cosas resultan ser, o como las cosas aparecen en cierto momento, ¿por qué no decir eso? ¿Y por qué no decir eso como parte de la ciencia? Como cristiano usted cree, por supuesto, que Dios hizo este mundo y pudo haberlo hecho en muchas formas diferentes; ¿por qué no emplear este conocimiento al evaluar la probabilidad de varias hipótesis (por ejemplo, el Gran Mito Evolutivo)? Los cristianos también tienen creencias sobre lo que es racional en el sentido de Simon, esto es, sobre qué tipos de metas un ser humano funcionando adecuadamente tendrá. Los cristianos también tienen creencias sobre qué tipo de acciones son para su propio interés o el de alguien más. ¿Por qué no emplear estas creencias para hacer una evaluación cientÃfica de la probabilidad de, digamos, los recuentos de Simon del altruismo, o en dar su propio recuento de esta fenómeno?
Finalmente, consideremos a John Stek:
Siendo que la esfera de lo creado está repleta de su propia economÃa que no es incompleta (Dios no es un componente dentro de ella) ni defectuosa, en nuestro entendimiento de la economÃa de esa esfera para ejercitar nuestra mayordomÃa sobre ella - entendimiento basado tanto en la experiencia práctica como en los esfuerzos cientÃficos - debemos excluir metodológicamente todas las nociones de causalidad divina inmediata. Como mayordomos de la creación, debemos honrar metodológicamente el principio de que la creación interpreta a la creación; verdaderamente, debemos honrar ese principio como "religiosidad" asà como los teólogos honran el principio de que "la Escritura interpreta a la Escritura" - o, como la Escritura presupone la revelación general, esa revelación interpreta a la revelación. En la búsqueda de un entendimiento administrativo de la creación, podrÃamos no introducir un "Dios de las brechas", ni siquiera en la hasta ahora misteriosa esfera de las partÃculas atómicas. PodrÃamos no hacerlo (1) porque Dios no es un componente interno dentro de la economÃa de la esfera de lo creado, y (2) porque hacerlo serÃa presumir de ejercer poder sobre Dios - la necia presunción de aquellos en muchas culturas que han afirmado ser especialistas en la manipulación de poderes divinos (por ejemplo, los chamanes en la religión folklórica rusa y los médicos en las culturas primitivas) (énfasis de Stek).
{48}
Stek insiste en que "debemos excluir metodológicamente todas las nociones de causalidad divina inmediata" en nuestro entendimiento de la economÃa de la esfera de lo creado. Una de estas razones parece ser que apelar a una noción de causalidad divina inmediata serÃa introducir un "Dios de las brechas", y hacer eso serÃa presumir de ejercer poder sobre Dios. Pero ¿estoy yo realmente presumiendo de ejercer poder sobre Dios (por ejemplo) estando de acuerdo con Juan Calvino y el Papa PÃo XII (y muchos otros) en que Dios crea directamente a los seres humanos? ¿O al afirmar que Él creó la vida especialmente? A lo sumo esto requiere más discusión.
Los siguientes son, por lo tanto, los puntos esenciales de la teologÃa del Dios de las brechas. Primero, el mundo es una vasta máquina que es casi completamente autosuficiente; la actividad divina en la naturaleza está limitada a aquellos fenómenos para los que no hay explicación cientÃfica, esto es, una explicación mecánica y natural. Segundo, la existencia de Dios es una clase de hipótesis a gran escala postulada para explicar lo que no puede ser explicado de otra forma., esto es, naturalmente. {49}Tercero, está el énfasis apologético: la mejor, o una de las mejores razones para creer que hay una persona como Dios es el hecho de que hay fenómenos que la ciencia no puede explicar (hasta ahora) naturalmente.
Ahora, McMullin, Stek, Van Till y Allen, todos objetan enérgicamente la teologÃa del Dios de las brechas: y lo hacen correctamente. Esta lÃnea de pensamiento es a lo sumo una clase de semi deÃsmo anémico y moderado que inserta la actividad de Dios en las brechas del conocimiento cientÃfico; aún más, está asociado con una apologética débil y pálida según la cual tal vez la principal fuente de motivación para la creencia en Dios es que hay algunas cosas que la ciencia no puede explicar en el presente. ¡Muy distante verdaderamente de lo que enseñan las Escrituras! La teologÃa del Dios de las brechas está a años luz del teÃsmo cristiano serio. Esto es evidente (por lo menos) en los siguientes puntos. Primero y lo más importante, de acuerdo con el teÃsmo serio, Dios está constantemente, inmediatamente, Ãntimamente y directamente activo en Su creación: Él constantemente lo sustenta en existencia y lo gobierna providencialmente. Él está inmediata y directamente activo en todo, desde el Big Bang hasta la caÃda de un gorrión. Literalmente nada ocurre sin su mano sustentadora. {50}Segundo, las leyes naturales no son de manera alguna independientes de Dios, y son tal vez mejor pensadas como regularidades en las formas en las que Él trata la materia que Él mismo ha hecho, o tal vez como hechos en contra de la libertad divina. (en consecuencia no hay nada en lo más mÃnimo desfavorable en el pensamiento de que en algunas ocasiones Dios podrÃa hacer algo en una manera diferente a Su forma usual - por ejemplo, levantar a alguien de la muerte o cambiar el agua en vino.) Verdaderamente, la entera terminologÃa intervencionista - hablando de Dios interviniendo en la naturaleza, o entrometiéndose en ella, o interfiriendo con ella, o violando la ley natural - todo esto va con la teologÃa del Dios de las brechas, no con el teÃsmo serio. De acuerdo con lo último, Dios ya está y siempre ha estado actuando Ãntimamente en la naturaleza, la cual depende de momento a momento para su existencia de la actividad divina; no hay y no podrÃa haber tal cosa como Su 'intervención' en la naturaleza.
Hay, ampliamente hablando, diferencias metafÃsicas entre el teÃsmo cristiano y el pensamiento del Dios de las brechas; pero hay igualmente diferencias epistemólogicas significativas. Primero, el pensamiento de que tal Dios no es, de acuerdo al teÃsmo cristiano, una hipótesis postulada para explicar una cosa u otra, {51}ni es la razón principal para creer que hay tal Dios el hecho de que haya fenómenos que evaden los mejores esfuerzos de la ciencia actual. {52}En cambio, nuestro conocimiento de Dios viene por medio de revelación general, la cual involucra algo como el conocimiento general del Dios de Aquino o el sensus divinitatis de Calvino, y también (y más importante) por medio de la revelación especial de Dios, en las Escrituras y a través de la iglesia, de Su plan para tratar con nuestra caÃda en pecado.
La teologÃa del Dios de las brechas, por lo tanto, es tan mala como el pensamiento de McMullin, Van Till, Stek y Allen. (Verdaderamente, podrÃa ser peor que el pensamiento de Van Till y Stek, ya que algunas de las cosas que ellos piensan - en particular su censura de la actividad directa de Dios en la naturaleza - me parece que demuestran una lista decidida en la dirección de tal teologÃa.) Los cristianos serios deberÃan verdaderamente rechazar resueltamente esta forma de pensamiento. La comunidad cristiana sabe que Dios está activo constantemente en Su creación, que las leyes naturales, si hay alguna, no son independientes de Dios, y que la existencia de Dios ciertamente no es una hipótesis diseñada para explicar lo que la ciencia no puede. Más aún, la comunidad cristiana empieza las empresas cientÃficas creyendo ya en Dios; no entra (o de cualquier forma no necesita entrar) en ello por razones apologéticas, con respecto a sà misma o con respecto a los no cristianos. Pero, por supuesto, de estas cosas no se sigue ni por un instante que la comunidad cientÃfica cristiana deba corroborar el naturalismo metodológico. La comunidad cristiana enfrenta esta pregunta: ¿Cómo entenderÃamos mejor esta creación que Dios ha hecho en la cual Él nos ha colocado? ¿Cuál es el mejor camino para proceder? ¿Qué información podemos o debemos usar? Bien, ¿no es claro inicialmente, de cualquier modo, que debemos emplear cualquier cosa que sea útil e iluminadora, incluyendo lo que sabemos sobre Dios y Su relación con el mundo, e incluyendo lo que sabemos por medio de la revelación especial? ¿No podemos concluir sensiblemente, por ejemplo, que Dios creó la vida, o la vida humana, o cualquier otra cosa especialmente? (No digo que debemos concluir eso: sólo digo que podemos, y debemos, si eso es lo que la evidencia sugiere más fuertemente.) ¿No debemos usar nuestro conocimiento del pecado y la creación en la sicologÃa, sociologÃa, y las ciencias humanas en general? ¿No debemos evaluar varias teorÃas cientÃficas por un trasfondo de creencias que incluya lo que sabemos sobre Dios y lo que sabemos especÃficamente como cristianos? ¿No debemos decidir lo que necesita explicación en contra de ese mismo trasfondo de creencias?
Bueno, ¿por qué no? Eso ciertamente parece ser inicialmente lo racional de hacer (uno deberÃa hacer uso de todo lo que sabe para tratar de llegar a un entendimiento de algunos fenómenos); y es difÃcil ver algo como una razón fuerte contra eso. Ciertamente nosotros no caemos en ninguna de las infelices formas de pensamiento caracterÃstico de la teologÃa del Dios de las brechas sólo haciendo una de estas cosas. Al hacer estas cosas, no por ello nos comprometemos, por ejemplo, a la idea de que Dios no hace casi nada directamente en la naturaleza, o que el universo es algo como una vasta máquina en cuyas funciones Dios sólo puede intervenir con cierta dificultad; ni estamos comprometidos por ello a la idea de que una de nuestras principales razones para creer en Dios es sólo que hay cosas que la ciencia no puede explicar, o que la idea de Dios es realmente algo como una hipótesis a gran escala postulada para explicar esas cosas. De ninguna manera. Verdaderamente, todo el asunto del Dios de las brechas no es algo más que un elemento distractivo en el presente contexto. {53}
Parte tres: Dos argumentos más fuertes para el Naturalismo Metodológico.
Estos argumentos, por lo tanto, no son muy convincentes; pero hay dos muy diferentes, y yo creo, más fuertes, o lÃneas de razonamiento para abrazar el naturalismo metodológico en la práctica de la ciencia. La primera de éstas realmente merece un artÃculo completo para sà misma; aquÃ, desafortunadamente, yo tendré que darle un vistazo relativamente corto.
A. Ciencia Duhemiana
Podemos aproximarnos a este argumento pensando sobre algunos pasajes chocantes en ‘El Propósito y Estructura de la TeorÃa FÃsica’ de Pierre Duhem. {54}Duhem fue tanto un católico serio como un cientÃfico serio; fue acusado (como él pensaba) por Abel Rey {55} de permitir que sus puntos de vista religiosos y metafÃsicos como cristiano entraran a su fÃsica de una forma impropia. Duhem repudiaba esta sugerencia, reclamando que su cristianismo no entraba a su fÃsica de una manera impropia, porque no entraba a su fÃsica en ninguna manera. {56}Aún más, él pensaba que lo correcto o adecuado para perseguir la teorÃa fÃsica, era la forma en la que él lo habÃa hecho; la teorÃa fÃsica debe ser completamente independiente de la religión o los puntos de vista o compromisos metafÃsicos. ¿Por qué pensaba él eso?
Por dos razones. Primero, él pensaba que la religión tenÃa poca relevancia para la teorÃa fÃsica: "¿No es un hecho manifiesto para nosotros, como para cualquier que tenga sentido común, que el objetivo de la naturaleza de la teorÃa fÃsica son cosas ajenas a las doctrinas religiosas y sin ningún contacto con ellas?" (p. 278).
Pero hay algo más, Y algo tal vez más profundo. Aunque Duhem podrÃa haber pensado que las doctrinas religiosas tenÃan poco que ver con la teorÃa fÃsica, no pensaba de ninguna manera lo mismo sobre las doctrinas metafÃsicas. De hecho él creÃa que las doctrinas metafÃsicas con frecuencia habÃan entrado profundamente en la teorÃa fÃsica. Muchos fÃsicos teóricos, como él lo veÃa, lo tomaban como si la meta principal de la fÃsica fuera explicar los fenómenos observables. La explicación es una noción evasiva y un fenómeno complejo; pero aquà de cualquier manera, la variedad relevante de explicaciones involucra el hacer un recuento de los fenómenos, las apariencias, en términos de la naturaleza o constitución de las realidad material que las sostienen. Va más allá (pág. 10 - 18) al dar una ilustración impactante, haciendo un recuento de cómo los atomistas, aristotelianos, newtonianos y cartesianos diferÃan en las explicaciones o recuentos que daban de los fenómenos de magnetismo: los atomistas dan la explicación indispensable, naturalmente suficiente, en términos de átomos; los cartesianos en términos de puras extensiones; y los aristotelianos en términos de materia y forma. Las diferencias entre estas explicaciones, dice él, son metafÃsicas; ellas tienen que ver con la naturaleza última o constitución de la materia. Pero por supuesto si el propósito es explicar el fenómeno en términos de la naturaleza última o de la constitución de la materia, entonces es crucialmente importante entender la última correctamente, para conseguir la respuesta correcta a la pregunta metafÃsica "¿Cuál es la naturaleza o constitución de la materia?" En esta forma, dice él, la teorÃa fÃsica está subordinada a la metafÃsica: "Por lo tanto, si el propósito de las teorÃas fÃsicas es explicar las leyes experimentales, la teorÃa fÃsica no es una ciencia autónoma; está subordinada a la metafÃsica" (p. 10 (énfasis de Duham)).
Bien, ¿Qué pasa con esto? El problema, dice Duhem, es que si usted piensa sobre la fÃsica en esta forma, entonces usted estima que el valor de una teorÃa fÃsica dependerá de la metafÃsica que usted adopte. La teorÃa fÃsica será dependiente de la metafÃsica de tal forma que alguien que no acepte la metafÃsica involucrada en una teorÃa fÃsica dada no puede aceptar la teorÃa fÃsica tampoco. Y el problema con esto es que los desacuerdos que producen problemas en la metafÃsica ingresarán a la fÃsica, de modo que la última no puede ser una actividad que podemos todos trabajar juntos, sin importar nuestros puntos de vista metafÃsicos:
Ahora hacer que las teorÃas fÃsicas dependan de la metafÃsica no es el camino seguramente para dejar que ellos disfruten el privilegio del consentimiento universal . . . Si la fÃsica teórica está subordinada a la metafÃsica, las divisiones que separan los diversos sistemas metafÃsicos se extenderán a los dominios de la fÃsica. Una teorÃa fÃsica con reputación de ser satisfactoria, dada por los sectarios de una escuela metafÃsica, será rechazada por los partidarios de otra escuela.
Duhem continúa citando a Christian Huygens, quien, como un ‘atomista’ rechazó la idea de Newton de acción a distancia: "En lo que concierne a la causa de las mareas dada por el Sr. Newton, estoy muy lejos de quedar satisfecho, tampoco me siento contento sobre ninguna de sus otras teorÃas establecidas sobre su principio de atracción, el cual a mi me parece absurdo." {57}Él también cita los comentarios de Descartes sobre un trabajo de Roberval {58} quien adelantó una teorÃa de gravitación universal mucho antes que Newton.
Nada es más absurdo que la suposición añadida a la previa: el autor asume que una cierta propiedad es inherente a cada una de las partes de la materia del mundo y que, por la fuerza de esta propiedad, las partes son llevadas una hacia otra y se atraen una a otra. Él también asume que una propiedad similar es inherente a cada parte de la tierra considerada en relación con las otras partes de la tierra, y que esta propiedad no trastorna en manera alguna la precedente. Para entender esto, no sólo debemos asumir que cada partÃcula de materia es animada, e incluso animada por un gran número de diversas almas que no se trastornan unas a otras, pero también que esas almas de partÃculas materiales están dotadas con conocimiento de una fuente verdaderamente divina, de modo que ellas pueden saber, sin haber algún medio, lo que ocurre a muy grandes distancias y que actúen de acuerdo.
{59}
El punto que Duhem hace es que si un teórico fÃsico emplea las suposiciones metafÃsicas y nociones que no son aceptadas por otros trabajadores en esos campos, y las emplea en forma tal que aquellos que no las aceptan no pueden aceptar su teorÃa fÃsica, entonces hasta ese punto su trabajo no puede ser aceptado por esos otros; y hasta ese punto la cooperación, importante para la ciencia, estará comprometida. Él, por lo tanto propone una concepción de la ciencia (de la fÃsica en particular) según la cual la última es independiente de la metafÃsica:
. . . Le he negado a las doctrinas metafÃsicas el derecho de testificar en pro o en contra de cualquier teorÃa fÃsica . . . Cualquier cosa que haya dicho del método por el que la fÃsica procede, o la naturaleza y ámbito que le debemos atribuir a las teorÃas que construye, no perjudica en manera alguna las doctrinas metafÃsicas o las creencias religiosas de alguien que acepta mis palabras. El creyente y el no creyente pueden ambos trabajar de común acuerdo para el progreso de la ciencia fÃsica tal como yo he tratado de definirla. (p. 274-74).
Asà que aquà tenemos otro argumento para el naturalismo metodológico, y uno simple, de puro de sentido común: es importante que todos nosotros, los cristianos, los naturalistas, los creativos anti realistas, lo que sea - podamos trabajar en la fÃsica y las otras ciencias juntos y cooperativamente; por lo tanto no debemos emplear, en ciencia, puntos de vista, compromisos y suposiciones que sólo algunos de nosotros aceptamos - es decir, no debemos emplearlos en una forma que haga la parte de la ciencia en cuestión inaceptable o menos aceptable para alguien que no comparta el compromiso o la suposición en cuestión. {60}Pero entonces no podemos emplear (en esa forma) tales ideas como la de que el mundo y las cosas en él hayan sido creadas por Dios. La ciencia apropiada, hasta donde debe ser común a todos nosotros, tendrá que evitar cualquier dependencia de los puntos de vista metafÃsico y religioso mantenidos por sólo algunos de nosotros; por lo tanto debemos respaldar el naturalismo metodológico. Nosotros por supuesto no tenemos que ser naturalistas metafÃsicos para perseguir la ciencia Duhemiana; pero si la ciencia va a ser propiamente universal, no puede emplear suposiciones o compromisos que no son universalmente compartidos.
Este es un argumento atractivo para el naturalismo metodológico. Es pragmático, no de principios, es algo bueno hacer ciencia juntos; debemos entonces maximizar la posibilidad de cooperación y de investigación cooperativa cuando sea posible; por lo tanto no debemos proponer, en ciencia, teorÃas que involucren esencialmente creencias que no son comunes a todos nosotros. "Cuando miramos la teorÃa fÃsica como una explicación hipotética de la realidad material, la hacemos dependiente de la metafÃsica. De esa manera, lejos de darle una forma a la cual el mayor número de mentes pueden dar su consentimiento, limitamos su aceptación a aquellos que reconocen la filosofÃa en la que insiste. " Asà que debemos adoptar una concepción de la ciencia de tipo positivista (en el viejo sentido), metafÃsicamente evasiva. La ciencia, propiamente hecha, no hará suposiciones ni metafÃsicas ni religiosas, ni tienen consecuencias metafÃsicas ni religiosas.
Esta simplicidad, para estar seguros, es un poco engañosa. Lo que es realmente importante para la comunidad no es la ausencia, desde la ciencia, de hipótesis referentes a Dios, o de metafÃsica como tal, u otras ideas filosóficas, sino más bien la ausencia de puntos de vista o suposiciones que nos dividan. Si hay ciertos puntos de vista metafÃsicos que todos compartimos, entonces no habrá razones desde este punto de vista para prohibir esos puntos de vista metafÃsicos de la ciencia. (Asà la razón de Duhem para pensar que la ciencia debe abstenerse de la metafÃsica es muy diferente de la de Bas van Fraassen, cuyos puntos de vista tienen cierto parecido a los suyos.) Hasta el punto que la sugerencia de Duhem va, la ciencia puede emplear cualquier proposición aceptada universalmente o suposición cualquiera que sea, incluso si de hecho es una parte de la metafÃsica o de la teologÃa {61} Tal vez es metafÃsica, en algunos recuentos por lo menos, suponer que realmente ha habido un pasado, o realmente son objetos materiales que existen independientemente del pensamiento humano. Si esas son suposiciones que todos nosotros o casi todos nosotros hacemos, entonces desde esta perspectiva, ellas pueden ser incluidas en la ciencia. ¿Qué clase de proposiciones son ellas, que casi todos las partes de las empresas cientÃficas las aceptan? Aquà vemos una unión entre Duhem y van Fraassen - y también, por supuesto, una conexión con la idea de que la ciencia es ciencia empÃrica; la ciencia está en una forma especial relacionada con las deliberaciones de la experiencia, en particular las deliberaciones del sentido. Y las deliberaciones del sentido no son, en su mayorÃa, posiciones de desacuerdo entre nosotros. En esta vecindad hay mucho que decir y no hay espacio para decirlo: DeberÃa decir sólo lo siguiente. Tal vez la observación está, como muchos nos han dicho, en alguna forma ‘agobiada de teorÃa’; pero no se sigue que sea agobiada de teorÃa en tal forma que destruya la comunidad. Excepto circunstancias excepcionales, todos estarán de acuerdo, presumiblemente, con que el indicador está entre 5 y 6 (más bien que, digamos, 1 y 2). Aún más, la teorÃa con la que la observación está agobiada no necesita en cada caso ser tal que nos divida. Y aún más, incluso donde nos divide (donde, por ejemplo, los realistas afirman ver el rastros del electrón en la cámara de nubes y el empÃrico no ve tal cosa) la atención a la forma en la que un término como ‘ver’ llega a estar extendido analógicamente puede con frecuencia aminorar los supuestos desacuerdos sobre lo que se ve.
Asà que las proposiciones cuya verdad puede ser determinada por observación estarán entre las que son admisibles para la ciencia desde esta perspectiva. Por supuesto, la ciencia emplea más: ella también emplea las deliberaciones de la razón, la lógica y las matemáticas - donde, una vez más, hay un pequeño desacuerdo. TodavÃa otras proposiciones son ampliamente aceptadas y empleadas en la ciencia, sin embargo ellas no son determinables por observación y van más allá de la lógica y de las matemáticas. Suponemos razonable asumir que las regularidades que obtienen en nuestro vecindario cósmico también las obtienen en regiones del universo espacio temporal más remotas de nosotros; suponemos que el futuro se parecerá al pasado en una forma que es extremadamente difÃcil de decir pero sin embargo real. (No nos sentimos obligados a repetir el experimento mañana, sobre la base de que las cosas podrÃan cambiar en el transcurso de la noche.) También asumimos que varias polÃticas inductivas aparentemente funcionan, que las explicaciones simples (otra vez, en un sentido que es extraordinariamente difÃcil de explicar) deben ser preferidas a las complejas y asà sucesivamente.
De acuerdo con este atractivo ideal duhemiano, entonces, la ciencia debe ser una empresa común y debe emplear (en el sentido mencionado arriba) sólo proposiciones que son comunes a todos o casi todos aquellos que son parte de ella. La ciencia duhemiana, ustedes podrÃan decir, serÃa ciencia pública; serÃa máximamente inclusiva y totalmente neutral con respecto a las diferencias en los puntos de vista del mundo que nos separan. Y por supuesto hay vastos ámbitos enteros de nuestra economÃa cognitiva en donde estas consideraciones de punto de vista global verdaderamente sà parecen ser totalmente irrelevantes. Cualquiera que tenga un sentido de vista decente verá que el puntero marca el 7; las diferencias metafÃsicas o teológicas no pueden hacer nada al respecto. Lo mismo ocurrirá, presumiblemente, con la medida de la distancia entre la Tierra y Júpiter. Cualquiera verÃa que una contradicción no puede ser verdad; de nuevo, no importa si usted es teÃsta, o anti realista o naturalista, o lo que sea. Lo mismo será para una deducción del teorema de Cantor para los axiomas de teorÃa ordinaria. (Por supuesto el desacuerdo podrÃa presentarse sobre esos axiomas.)
La ciencia duhemiana, obviamente suficiente, involucrarÃa al naturalismo metodológico: ninguna hipótesis que involucre a Dios o al pecado, o lo que conocemos por revelación especial entrará esencialmente en la constitución de tal ciencia. Pero es crucialmente importante ver que el naturalismo metodológico será sólo una pequeña parte de una restricción mucho más inclusiva: no sólo la ciencia, asà concebida, no empleará hipótesis sobre Dios, tampoco empleará ninguna hipótesis cuya apelación al intelecto involucre o presuponga el naturalismo metafÃsico. Tampoco empleará suposiciones como esas, por ejemplo, que parecen subrayar mucho de la ciencia cognitiva. Por ejemplo, no puede asumir apropiadamente que la dualidad mente-cuerpo es falsa, o que los seres humanos son objetos materiales; esas son suposiciones metafÃsicas que nos dividen. Tampoco podrÃa emplear las suposiciones deterministas que parecen subrayar mucho de la ciencia social; esas creencias nos dividen también relevantemente. Aún más, muchas suposiciones sobre el funcionamiento adecuado de los seres humanos y sus facultades tendrÃan que ser prohibidos: por ejemplo, las suposiciones simonianas sobre lo que es y no es racional, y las afirmaciones piagettianas sobre lo que alguien de 12 años que funciona apropiadamente creerá o no creerá, y la suposición ampliamente corriente en el estudio cientÃfico de la religión que la creencia religiosa debe ser una manifestación de la patologÃa o de la ignorancia invencible. La ciencia duhemiana prohibirÃa también la idea de que la TeorÃa del Ancestro Común es cierta, asà como la idea, ampliamente expresada por los escritores sobre la evolución, de que la aleatoriedad o la casualidad involucrada en la variación genética es tal que excluye a los seres humanos de haber sido diseñados por Dios o alguien más. También excluirÃa el Principio de Indiferencia de McMullin, y tal vez mucho más - tal vez algunos principios de la sicologÃa, sociologÃa, economÃa y asà sucesivamente. En vez de hablar de ‘naturalismo metodológico’, por lo tanto, tal vez deberÃamos hablar de ‘neutralismo metodológico’, o tal vez, ‘neutralismo metafÃsico’.
La ciencia duhemiana, por lo tanto, es máximamente inclusiva; podemos hacerla todos juntos y estar de acuerdo en los resultados. Pero ¿qué ocurre con aquellos que, como Simon, por ejemplo, piensan que también es importante hacer un tipo de ciencia humana que empiece no con el naturalismo metodológico, sino con el naturalismo metafÃsico? Y ¿qué ocurre con aquellos que, como los atomistas, Cartesianos y Aristotélicos, piensan que es importante aspirar a cierta ciencia en la que la meta es una explicación exitosa en términos de realidades fundamentales inadvertibles? Y ¿qué acerca de los cristianos y los teÃstas, que proponen investigar la realidad humana empleando todo lo que saben, incluyendo lo que saben como cristianos o teÃstas? Hasta donde las afirmaciones de Duhem van, no hay nada impropio sobre ninguna de estas cosas. ¿Debemos llamar a esta clase de actividad ciencia; merece ese término honorÃfico? No hay razón en Duhem para una respuesta negativa. Es importante, para estar seguros, ver que la ciencia de esta clase no es ciencia duhemiana y no tiene que clamar por el consentimiento universal que goza la última, pero por supuesto eso no es nada en contra de ella. De acuerdo con el cuadro más amplio duhemiano, entonces, deberÃamos trabajar todos juntos en la ciencia duhemiana; pero cada uno de los grupos involucrados - naturalistas y teÃstas, por ejemplo, pero tal vez otros también - podrÃan entonces continuar incorporando la ciencia duhemiana dentro del contexto más amplio que incluye la metafÃsica o los principio religiosos especÃficos de ese grupo. Llamemos a esta ciencia más amplia ‘Ciencia agustiniana’. Por supuesto la motivación para hacer esto variará enormemente de un área a otra. La fÃsica, la quÃmica son abrumadoramente duhemianas {62} (por supuesto lo mismo podrÃa no ser verdad de la filosofÃa o la fÃsica); aquà tal vez la ciencia agustiniana serÃa para la mayorÃa ociosa. Lo mismo para la ciencias biológicas: seguramente mucho de lo que ocurre allà podrÃa ser visto como ciencia duhemiana. Por otro lado, también hay elementos no duhemianos en el vecindario, tales como aquellas declaraciones de certeza y las afirmaciones de que la biologÃa evolutiva muestra que los humanos y otras formas de vida deben ser vistas como el resultado de la casualidad (y por consiguiente no pueden ser vistas como diseñadas). En las ciencias humanas, sin embargo, las vastas extensiones son claramente duhemianas; es en estas áreas que la ciencia agustiniana serÃa más relevante e importante.
Asà que regresemos a nuestra pregunta central: ¿debe la comunidad cientÃfica cristiana observar las restricciones del naturalismo metodológico? En todo lo concerniente a este argumento, la respuesta parece ser: sÃ, por supuesto, en esas áreas donde la ciencia duhemiana es posible y valiosa. Pero nada aquà sugiere que la comunidad cientÃfica cristiana no deba también meterse en ciencia no duhemiana agustiniana cuando sea relevante. No hay nada aquà que sugiera que si no es duhemiana no es ciencia.
B. ¿Obstaculizadores de la ciencia?
Hay todavÃa otra razón para el naturalismo metodológico; ésta también es simplemente de sentido común. Dios ha creado este asombroso y tremendo (ambos tomados en sus sentidos etimológicos) mundo nuestro. Una de las cosas que queremos hacer como Sus criaturas es entender el mundo que Él ha hecho, ver (hasta donde podamos) cómo está hecho, cuál es su estructura , cómo funciona. Ésta no es, por supuesto, la única cosa que los hijos de Dios debemos hacer con el mundo, debemos apreciarlo, cuidarlo, amarlo darle gracias al Señor por él, y ver Su mano en él. Pero entenderlo es valioso, y también entenderlo en un sentido teórico. Una manera de entender algo es ver cómo está hecho, cómo fue armado, y cómo funciona. Eso es lo que sucede en la ciencia natural. El objetivo de esta ciencia es la naturaleza; para los cristianos, su meta (una de sus metas) es ver cuál es la estructura de este mundo y cómo funciona, ésta es una manera de apreciar la creación de Dios, y parte de lo que es ejercitar la imagen de Dios en la cual hemos sido creados.
Pero avanzaremos poco en este frente si, en respuesta a la pregunta, ¿por qué tal y tal cosas funcionan de la manera en que lo hacen? o ¿cuál es la explicación de tal y tal cosas? Normalmente y con frecuencia respondemos "porque Dios lo hizo de ese modo" o "porque le agradó a Dios que fuera asÃ". Esto será verdad muy frecuentemente, {63}pero no es la clase de respuesta que queremos a estas alturas. Se sabe sin tener que decirlo, que Dios, de una manera u otra causó que el universo mostrara las caracterÃsticas que muestra; pero lo que queremos saber en ciencia son las respuestas a preguntas como "¿De qué está hecho? ¿Cuál es su estructura? ¿Cómo funciona? ¿Cómo está conectado con otras partes de la creación de Dios? Las afirmaciones de que Dios ha hecho esto o aquello (creó la vida, o creó la vida humana) directamente son, en un sentido, obstáculos para la ciencia. Si estas afirmaciones son ciertas, entonces presumiblemente no podemos seguir aprendiendo algo más sobre cómo fue hecho o cómo funciona el fenómeno en cuestión; si Dios lo hizo directamente, no habrá nada más que encontrar. ¿Cómo ocurre el hecho de que exista algo como la luz? Bien, Dios dijo, "que haya luz" y hubo luz. Esto por supuesto es verdad, y de enorme importancia, pero tomado como ciencia no es muy útil; no nos ayuda a saber algo más sobre la luz, cuál es su carácter fÃsico, cómo está relacionada con otras cosas, y cosas similares. Atribuirle algo a la acción directa de Dios tiende a obstruir la investigación futura.
Por supuesto esta es la razón para sólo parte del naturalismo metodológico. Hay varias diferentes formas en las que el cristianismo podrÃa entrar dentro de la textura de la ciencia: (1) postular y emplear hipótesis de acuerdo a las cuales Dios hace cosas directamente, por supuesto, pero también (2) postulando y empleando hipótesis de acuerdo a las cuales Dios hace cosas indirectamente, más aún, (3) evaluar teorÃas con respecto a la información de trasfondo que incluye el teÃsmo cristiano; y todavÃa más (4) empleando tales proposiciones como que los seres humanos han sido creados a la imagen de Dios, sea directamente o como trasfondo, y (5) haciendo lo mismo para tales doctrinas como el pecado original, que no involucra ninguna mención directa de Dios, y (6) decidiendo qué necesita explicación refiriéndose a ese mismo trasfondo. Las consideraciones citadas en el último párrafo son la mejor razón para un proscripción de (1).
Pero estas no son ni siquiera muchas razones para él. La afirmación de que Dios ha creado directamente (por ejemplo) puede ser un obstáculo para la ciencia; no se concluye de esto que Dios no haya creado directamente la vida. Obviamente no tenemos garantÃa de que Dios haya hecho todo empleando causas secundarias, o en una forma tal que anime investigación cientÃfica futura, o para nuestra conveniencia como cientÃficos, o para beneficio del NSF ["National Science Foundation"; Fundación Nacional de las Ciencia, en EE.UU.]. Claramente no podemos insistir sensiblemente de antemano en que cualquier cosa con la que seamos confrontados debe ser explicada en términos de ser algo que Dios hizo; Él debe haber hecho algunas cosas directamente. ValdrÃa mucho más la pena saber (si es posible) cuáles cosas hizo Él directamente; saber esto serÃa una parte importante de un conocimiento serio y profundo del universo. El hecho de que tales afirmaciones sean obstaculizadores de la ciencia significa que, como regla general, no serán útiles; no significa que nunca sean verdad, y no significa que ellas no puedan nunca ser parte de una teorÃa cientÃfica apropiada. (Y por supuesto ni siquiera se relacionan con las otras formas en las que el cristianismo o el teÃsmo cristiano puede ser relevante para la ciencia.) Es un paso gigantesco y sin garantÃas el que va desde reconocer las afirmaciones de que la actividad divina directa es obstaculizadora de la ciencia hasta la insistencia en que la ciencia debe pretender que el universo creado simplemente está ahÃ, rehusándose a reconocer que en realidad ha sido creado.
Asà que hay muy poco que decir a favor del naturalismo metodológico. En el mejor de los casos, esto sólo nos dice que la ciencia duhemiana debe ser neutral metafÃsicamente y que las afirmaciones de acción divina directa, ordinariamente no harán buena ciencia. E incluso en estos dos casos, no es una prohibición basada en principios, sino un consejo general, que en algunas circunstancias es muy claramente inaplicable. No hay razón para prohibir preguntas como: ¿Creó Dios la vida en forma especial?; no hay razón por la cual tal pregunta no pueda ser investigada empÃricamente; {64}y no hay razón para prohibir una respuesta afirmativa anticipada.
El pensamiento cristiano (particularmente desde la alta edad media) como opuesto al griego (y en particular el pensamiento aristotélico{65}) contiene una fuerte tendencia para ver el mundo como completamente dependiente. El mundo no tenÃa que haber existido; quiero decir, Dios no tenÃa que haberlo creado. El mundo no necesitaba haber tenido la estructura que tiene; es decir, Dios lo podrÃa haber creado diferente. Este sentido de dependencia de la naturaleza ha sido una fuente importante de el énfasis sobre el carácter empÃrico de la ciencia moderna. Como cierto tipo de norma práctica, podemos decir que es por la razón, por un pensamiento a priori, que nosotros aprendemos sobre las cosas que no podrÃan ser de otra manera; es por los sentidos, por medio de una investigación a posteriori que aprendemos sobre lo que es dependiente. {66}Pero el mundo como Dios lo creó, está lleno de dependencias. Por lo tanto no nos sentamos simplemente a pensar en ello, tratando de inferir por principios primordiales cuántos dientes hay en la boca de un caballo; en lugar de ello lo observamos. Lo mismo deberÃa ocurrir para la pregunta de cómo actúa Dios en el mundo: aquà deberÃamos confiar menos en la teologÃa a priori y más en la búsqueda empÃrica. No tenemos buenas bases para insistir en que Dios debe hacer cosas de una manera especÃfica; hasta donde podemos ver, Él es libre de hacer las cosas en muchas formas diferentes. Asà que tal vez Él sà creó la vida humana en forma especial: o tal vez Él ha hecho otras cosas especialmente. No podemos apropiadamente excluir esto de manera anticipada, apelando a teologÃa especulativa, deberÃamos observar.
Mi punto principal, por lo tanto, puede ser resumido como sigue. De acuerdo con AgustÃn, Kuyper, y muchos otros, la historia humana está dominada por una batalla, una competencia entre la Civitas Dei (la Ciudad de Dios) y la Ciudad del Hombre. Es parte de la tarea de la comunidad académica cristiana discernir los lÃmites y lineamientos de esta competencia, ver qué papel juegan en la vida intelectual generalmente, y perseguir las varias áreas de la vida intelectual como ciudadanos de la Civitas Dei. Esto, naturalmente, sugiere perseguir la ciencia usando todo lo que sabemos: lo que sabemos de Dios asà como lo que sabemos sobre Su creación, y lo que sabemos por fe asà como lo que sabemos por otros medios. Esa sugerencia natural está prohibida por el principio del Naturalismo Metodológico. El naturalismo metodológico, sin embargo, a pesar de que es ampliamente aceptado y verdaderamente exaltado, tiene muy poco que decir; cuando se examina frÃamente a la luz del dÃa, los argumentos a favor de él parecen verdaderamente débiles. Por lo tanto deberÃamos rechazarlo, reducir su generalidad total. Tal vez debemos unirnos a otros en la ciencia duhemiana; pero nosotros debemos también perseguir nuestra propia ciencia agustiniana.
Como conclusión, llamo la atención a algo que John Stek ha dicho:
La teologÃa debe tener en cuenta que toda la humanidad llega a tener conocimiento sobre el mundo, e igualmente la ciencia debe tener en cuenta todo lo que llegamos a saber sobre Dios. De hecho, no podemos, sin negar nuestro ser y vocación como mayordomos, perseguir la teologÃa sin traer a ese estudio todo lo que sabemos sobre el mundo, tampoco podemos, sin negar nuestro ser y vocación como mayordomos, perseguir la ciencia sin traer a ese estudio todo lo que sabemos sobre Dios.
{67}
Sólo eso.
Notes
{1}Por ejemplo, muchos cristianos reformados siguen a Abraham Kuyper sosteniendo que la empresa intelectual en general, y que la ciencia natural en particular, no son independientes del compromiso religioso. Tal vez el crédito para esta idea no deberÃa ser dado a AgustÃn sino a Tertuliano. Tertuliano ha sufrido de mala prensa; uno de sus énfasis mayores, sin embargo, es que el conocimiento, la empresa intelectual, no es neutral en lo religioso.
{2}La idea no es, por supuesto, que un cientÃfico no se apasione por la ciencia en general, o por sus teorÃas favoritas, o su reputación; es más bien que ninguna de ellas entre propiamente en la evaluación de una teorÃa o explicación cientÃfica.
{3}"Science must be provisionally atheistic or cease to e itself" ("La ciencia debe ser provisionalmente atea o dejar de serlo en sà misma.") "Darwin's Place in the History of Thought" ("El lugar de Darwin en la historia del Pensamiento) en M Banton, (ed) Darwinism and the Study of Society (Chicago: Quadrangle Books, l961). (Darwinismo y el Estudio de la Sociedad). Willey no quiere decir, por supuesto, que alguien que procede en este forma sea acusado apropiadamente de ateÃsmo. Igualmente, llamar a este procedimiento o prohibición 'Naturalismo Metodológico' no es implicar que quien procede de esa forma es realmente un naturalista. (Ver "Plantinga's Defense of Special Creation" (La Defensa de la Creación Especial de Plantinga) de Ernan McMullin, en Christian Scholar's Review (Sep. 1991) pág. 57.
{4}Como un intento inicial de explorar algunas de estas consideraciones , ver mi ""When Faith and Reason Clash: Evolution and the Bible" (Cuando la Fe y la Razón chocan: la Evolución y la Biblia) y and "Evolution, Neutrality, and Antecedent Probability: a Reply to Pun, Van Till and McMullin" (Evolución, Neutralidad y Probabilidad Antecedente: un Respuesta a Pun, Van Till y McMullin) ambos en Christian Scholar's Review, Septiembre 1991, y mi "The Twin Pillars of Christian Scholarship: the Henry Stob Lectures" (Los Pilares Gemelos de la Escolaridad Cristiana: los Discursos de Henry Stob) (Grand Rapids, MI: Calvin College, l989) (panfleto).
{5}Ciencia vol. 250 (Diciembre, l990) pág. 1665 y siguientes. Simon ganó un premio Nobel en economÃa, pero actualmente es profesor de estudios de computadores y de sicologÃa en Carnegie-Mellon.
{6}De manera más simple, dice Simon, "Bienestar significa simplemente número esperado de progenie." (pág. 1665). Que esta sea la forma racional de llevar la vida de uno es vista de alguna manera como consecuencia de la teorÃa de la evolución. Pero aun si la teorÃa de la evolución fuera cierta de hecho, ¿realmente se seguirÃa de ella esa supuesta consecuencia? Tal vez el que yo tenga una cantidad de progenie sea de alguna manera lo mejor para mis genes, pero ¿por qué deberÃa yo estar interesado especialmente en ello? ¿No podrÃa yo estar preocupado sensiblemente por mi bienestar, no el de ellos?
{7}"How to Build a Person" (Cómo Construir una Persona) en Philosophical Perspectives, 1, Metaphysics, 1988, ed. James Tomberlin (Atascadero, California: Ridgeview Publishing Co., l988), pág. 148.
{8}Aquà yo dejo a un lado la enseñanza del principio de Génesis, siendo que no estoy seguro sobre cómo esas enseñanzas apoyan el asunto en cuestión. Ver mi "Evolution, Neutrality, and Antecedent Probability," (Evolución, Neutralidad y Probabilidad Antecedente) pág. 94.
{9}En 1952, Stanley Mille, un estudiante graduado en el laboratorio de Harold Urey, mostró que ciertos aminoácidos podÃan surgir bajo las que podrÃan ser las condiciones de la tierra antes de la vida; esto generó una explosión ferviente pero temporal de optimismo ditirámbico. El optimismo se disipó cuando la enorme distancia entre los aminoácidos y las formas más simples de vida lo hundió, y cuando hubo muy poco o ningún progreso al mostrar de qué forma esa distancia podrÃa haber sido atravesada. Ver en partÃcula Robert Shapiro, OrÃgenes (New York : Summit Books, 1986) y Thaxton, Charles, Walter Bradley, y Roger Olsen. El Misterio del Origen de la Vida (New York: Philosophical Library, 1984).
{10}"Es pura basura, pensar en el presente sobre el origen de la vida; uno podrÃa pensar también sobre el origen de la materia." Carta de Darwin a Hooker, The Life and Letters of Charles Darwin (La Vida y las Cartas de Charles Darwin), vol. 2, ed. Francis Darwin (New York: Appleton, 1967), pág. 202.
{11}Ver The Mystery of Life's Origin (El Misterio del Origen de la Vida), por Charles Thaxton, Walter Bradley y Roger Olsen (New York: Philosophical Library, 1984); Origins (Origenes), por Robert Shapiro (New York: Summit Books, 1986); Evolution, Thermodynamics, and Information: Extending the Darwinian Program (Evolución, Termodinámica e Información : Extendiendo el Programa de Darwin), por Jeffrey S. Wicken (New York: Oxford University Press, 1987); Seven Clues to the Origin of Life (Siete Pistas del Origen de la Vida) (Cambridge: Cambridge University Press, 1985) y Genetic Takeover and the Mineral Origins of Life (La Toma de Poder Genética y los OrÃgenes Minerales de la Vida, (Cambridge: Cambridge University Press, 1985) por G. Cairns-Smith; y Origins of Life (Los OrÃgenes de la Vida), por Freeman Dyson (Cambridge: Cambridge University Press, 1985); ver también los capÃtulos relevantes de Michael Denton, Evolution: A Theory in Crisis (Evolución: Una TeorÃa en Crisis) (London: Burnet Books, 1985).
{12}La evolución, dice Francisco J. Ayala, es tan cierta como "la redondez de la tierra, los movimientos de los planetas y la constitución molecular de la materia." "The Theory of Evolution: Recent Successes and Challenges", ("La Teoria de la Evolución: Recientes Éxitos y Retos"), en la Evolución y la Creación, ed. Ernan McMullin (Notre Dame: University of Notre Dame Press, l985), pág. 60. De acuerdo con Stephen J Gould, la evolución es un hecho establecido, no sólo una teorÃa; y ninguna persona sensible que haya estado familiarizada con la evidencia podrÃa objetarlo. "Evolution as Fact and Theory" (La Evolución como Hecho y TeorÃa) en Hen's Teeth and Horse's Toes (Los Dientes de las Gallinas y los Dedos de los Pies d los Caballos) (New York: W.W. Norton and Company, l980), págs. 254-55. De acuerdo con Richard Dawkins, la teorÃa de la evolución es tan cierta como que la tierra gira alrededor del sol. Esta comparación astronómica aparentemente se recomienda a sà misma para muchos; en "Evolutionary Biology and the Study of Human Nature" ("BiologÃa Evolutiva y el Estudio de La Naturaleza Humana") (presentado como una consulta sobre CosmologÃa y TeologÃa, patrocinado por la Iglesia (USA) en Dic., l987) Philip Spieth afirma que "Un siglo y cuarto después de la publicación del Origen de las Especies, los biólogos pueden decir con confianza que la relación de la genealogÃa universal es una conclusión de la ciencia que es tan firmemente establecida como la revolución de la tierra alrededor del sol". Y Michael Ruse añade su matizado y modulado punto de vista de que "¡la evolución es un hecho, un hecho, un hecho!"
{13}Ver los ensayos a los que se hace referencia en la nota de pie de página 4.
{14}De acuerdo con Jesús, Dios recuerda todos y cada uno de los pajarillos (Lucas 12: 6); ¿podrÃa no haber tenido en mente el crear al primero de ellos en una forma especial?
{15}Y por supuesto parte de la evidencia, para un cristiano, será la evidencia bÃblica. Yo mismo pienso que la evidencia bÃblica para la creación especial de seres humanos es bastante fuerte.
{16}Por supuesto es posible que tanto Dios haya hecho algo especial al crear a los seres humanos y que ellos estén genealógicamente relacionados con el resto del mundo viviente.
{17}Douglas Futuyma, Evolutionary Biology (BiologÃa Evolutiva), (segunda edición, 1986) pág. 3.
{18}George Gaylord Simpson, The Meaning of Evolution (El Significado de la Evolución) (edición revisada., 1967) pág. 344-45.
{19}The Blind Watchmaker (El Relojero Ciego) (London and New York: W.W. Norton & Co., 1986) pág. 5.
{20}"The Anthropic Principle and the Structure of the Physical World" (El Principio Antrópico y la Estructura del Mundo FÃsico) (Nature, l979) pág. 605.
{21}Brandon Carter, "Large Number Coincidences and the Anthropic Principle in Cosmology" (Grandes Cantidades de Coincidencias y el Principio Antrópico en la CosmologÃa), en M. S. Longair, ed, Confrontation of Cosmological Theories with Observational Data (Confrontación de las TeorÃas Cosmológicas con los Datos Observables), l979, pág. 72. Carter concluye que si la fuerza de la gravedad fuera incluso levemente diferente, los planetas habitables no existirÃan.
{22}"The Anisotropy of the Universe at Large Times" (La AnisotropÃa del Universo en Grandes Tiempos) en Longair, pág. 285.
{23}John Polkinghorne, Science and Creation: the Search for Understanding (La Ciencia y la Creación: la Búsqueda del Entendimiento) (Boston: New Science Library; New York: Random House, 1989), pág. 22.
{24}Davies, P. C. W. , The Accidental Universe (El Universo Accidental) (Cambridge: Cambridge University Press, l982). Davies añade que todo esto incita a la pregunta de por qué, del rango infinito de posibles valores que la naturaleza podrÃa haber seleccionado para las constantes universales, y de la infinita variedad de condiciones iniciales que podrÃa haber caracterizado el universo primitivo, los valores reales y las condiciones conspiran para producir el rango particular de caracterÃsticas muy especiales que observamos. Porque claramente el universo es un lugar muy especial: extremadamente uniforme a larga escala, sin embargo no tan uniforme que las galaxias no podrÃan formarse; ... una tasa de expansión afinada con el contenido de energÃa con exactitud increÃble; valores para las magnitudes de sus fuerzas que permiten que existan los núcleos, pero que no queman toda el hidrógeno cósmico, y muchos más aparentes accidentes de la fortuna. (pág. 111)
{25}E.g., ver Polkinghorne, pág. 23.
{26}Es fácil ver por qué esta distribución es factible de terminar a tiros: la probabilidad de que tal distribución sea mucho mayor sobre la hipótesis de que estoy haciendo trampa que sobre la hipótesis de que las cartas han sido repartidas justamente; por el teorema de Bayes se seguirÃa entonces que la probabilidad de que yo esté haciendo trampa, dada esta distribución, es mucho mayor que con otras distribuciones. Lo mismo ocurre con los argumentos de sincronización: la probabilidad de sincronización sobre la proposición de que Dios ha creado el universo es mucho mayor que sobre la proposición de que el universo no ha sido creado; consecuentemente la probabilidad de Dios ha creado el universo es mayor en la sincronización que en otra distribución de valores sobre esas constantes.
{27}Martin Gardner distingue el Principio Antrópico Débil (Weak Anthropic Principle (WAP)), el Principio Antrópico Fuerte (Strong Anthropic Principle (SAP)), el Principio Antrópico Participativo (Participatory Anthropic Principle (PAP)), y el Principio Antrópico Completamente RidÃculo; ver sus "WAP, SAP, FAP AND PAP", New York Review of Books, Mayo 8, 1987.
{28}C. B. Collings and S. W. Hawking, "Why is the Universe Isotropic?" (Por qué es el Universo Isotrópico?) The Astrophysical Journal (El Diario AstrofÃsico), Marzo 1, l973, pág. 334.
{29}Hay una pista de algunas de las confusiones que rodean el principio antrópico en la última frase: "Debido a que estamos aquÃ" no es una respuesta a la pregunta "¿Por qué es este universo isotrópico?" aunque "Sólo porque el universo es isotrópico" podrÃa ser una respuesta a la pregunta "Por qué estamos aquÃ?" Hay otros problemas con estas sugerencias como explicación: ver John Earman "The Sap Also Rises: A Critical Examination of the Anthropic Principle" ("La savia también se Levanta: Un Examen CrÃtico del Principio Antrópico", American Philosophical Quarterly Octubre, 1987, pág. 314-315.
{30}Ver su On the Plurality of Worlds (Sobre la Pluralidad de los Mundos) (Oxford: Basil Blackwell Ltd., l986).
{31}Una historia que está muy bien relatada en "¿Universo Sincronizado?" de Ernan McMullin, que no ha sido publicado aún. En este próximo párrafo estoy siguiendo la versión de McMullin de esta historia.
{32}Alan Guth , "Inflationary Universes: A Possible Solution to the Horizon and Flatness Problems" (Universos Inflacionarios: Una Solución Posible a los problemas Horizontales y de monotonÃa), Physical Review D, 23, 1981, pág. 347-356.
{33}"The inflationary universe" (El Universo Inflacionario), Reports on Progress in Physics (Reportes sobre el Progreso de la FÃsica), vol. 47, pág. 925-86, y "Particle physics and inflationary cosmology" (FÃsica de las PartÃculas y CosmologÃa Inflacionaria), Physics Today (FÃsica Hoy), Septiembre 1987, pág. 61-68.
{34}"Particle physics and inflationary cosmology," pág. 68.
{35}ver, e.g., su Quantum Mechanics (Mecánica Cuántica) (Oxford: at the Clarendon Press, 1991) pág. 1-4. Esta forma ciertamente tiene sus atractivos cuando se trata de afirmaciones sobre el mundo maravilloso del quark y gluon y la historia del universo por los primeros 10-32 segundos.
{36}Ver William Hasker, "Evolution and Alvin Plantinga"(Evolución y Alvin Plantinga) Perspectives on Science and Christian Faith (Perspectivas sobre la Ciencia y la Fe Cristiana), Vol. 44, no. 3, Sept., 1992, págs. 158-159 y pie de página 16.
{37}He argumentado en todas partes que una condición de racionalidad dada por el fundamentalismo clásico moderna es de hecho auto referencialmente incoherente. Ver. William Hasker, "Evolution and Alvin Plantinga" Perspectives on Science and Christian Faith, Vol. 44, no. 3, Sept., 1992, págs. 158-159
{38}Darwinism Defended (Darwinismo Defendido) (Reading, Mass: Addison-Wesley, 1982); pág. 322 (itálicas mÃas).
{39}Ver por ejemplo, "The Demise of the Demarcation Problem" (El Traspaso de la Demarcación del Problema) de Larry Lauden en But is it Science? (¿Pero es Ciencia?), ed. Michael Ruse (Buffalo, New York: Prometheus Books, 1988).
{40}Ver Laws and Symmetry (Leyes y SimetrÃa) (Oxford: Oxford University Press, 1989), capÃtulos. 2-5.
{41}Ver David Armstrong, What is a Law of Nature? (¿Qué es una Ley de la Naturaleza ?) (Cambridge: Cambridge University Press, 1983), pág. 39 y siguientes.
{42}Esto es, proposiciones que establecen cómo trata Dios (libremente) las cosas que ha hecho, y cómo serÃan relevantemente diferentes según la forma como las hubiera tratado. "Casi universalmente cuantificada": si pensamos sobre ellas en esta forma, podemos creer que los milagros como yendo en contra de la ley sin pensar sobre ellas (inconsistentemente) como excepciones a una proposición universal y necesaria.
{43}PodrÃa valer la pena notar que muchas hipótesis que mencionan a Dios, son eminentemente probables: por ejemplo, la hipótesis de que Dios ha creado conejos que pesan una tonelada y media y que viven en Cleveland
{44}Marc Davis "Cosmology: the Modern Creation Myth," (CosmologÃa: El Moderno Mito de la Creación) Bulletin of The American Academy of Arts and Sciences (BoletÃn de la Academia de Artes y Ciencias) (Mayo 1992) pág. 62.
{45}"When Faith and Reason Cooperate" (Cuando la Fe y La Razón Cooperan) , Christian Scholar's Review (Sept. l991) pág. 42.
{46}Ver, por ejemplo, William P. Alston, "Divine and Human Action" (Acción Divina y Humana) en Thomas Morris, Divine and Human Action: Essays in the Metaphysics of Theism (Acción Divina y Humana: Ensayos sobre la MetafÃsica en el TeÃsmo) (Ithaca, NY: Cornell University Press, 1988).
{47}Christian Belief in a Postmodern World (Creencia Cristiana en un Mundo Posmoderno) (Louisville: Westminster/John Knox Press, 1989), pág. 45.
{48}"What says the Scriptures?" (¿Qué dice la Escritura ?) en Howard J. Van Till, Robert E. Snow, John H. Stek, y Davis A. Young, Portraits of Creation: Biblical and Scientific Perspectives on the World's Formation (Retratos de la Creación: Perspectivas BÃblicas y CientÃficas sobre la Formación del Mundo) (Grand Rapids: Eerdman's Publishing Co., 1990) pág. 261.
{49}No es mi intención sugerir que alguien que adopte o abogue por la teologÃa del Dios de las brechas, crea en Dios sólo como una hipótesis: esa es otra pregunta diferente.
{50}Además, la mayorÃa de los pensadores cristianos medievales han insistido también en una actividad divina de Dios separada; cualquier transferencia causal en el mundo requiere de su acuerdo. Surgen algunos problemas aquÃ; para algunos oÃdos suena como si esta doctrina estuviera motivada menos por la evidencia relevante que por un deseo de hacer cumplidos metafÃsicos a Dios.
{51}Ver mi "Is Theism Really a Miracle?," (¿Es el TeÃsmo Realmente un Milagro ?) Faith and Philosophy (Fe y FilosofÃa), vol. 3, #2 (1986), pág. 132 y siguientes.
{52}Un problema más con esta forma de pensamiento: como la ciencia explica más y más, el ámbito para la actividad de Dios es menor y menor; está en peligro de ser excluido del mundo enteramente, haciendo asà más y más tenues las razones de uno. (en esta forma de pensar) para pensar que hay una persona como Dios. (Por supuesto debe haber también conocimiento sobre la otra forma en que la cosas algunas veces funcionan en direcciones opuestas; por ejemplo, es mucho más difÃcil ahora que lo que era en los dÃas de Darwin, ver cómo podrÃa ser que la vida hubiera surgido sólo por medio de las regularidades reconocidas en fÃsica y quÃmica).
{53}Aún más, me parece que Newton ha sufrido un doloroso golpe. Él sugirió que Dios hizo ajustes periódicos en las órbitas de los planetas: suficientemente cierto. Pero él no propuso que esto como una razón para creer en Dios ; es más bien que (por supuesto) él ya creÃa en Dios, y no podÃa pensar en ninguna otra explicación para los movimientos de los planetas. Resultó que él estaba errado; él podrÃa haber estado en lo correcto, sin embargo, y en cualquier caso no estaba respaldando ninguna de las ideas caracterÃsticas del pensamiento del Dios de las brechas.
{54}Trans. Philip P. Wiener, foreword by Prince Louis de Broglie (Princeton: Princeton University Press, 1954). The book was first published in 1906. (Traductor Philip P. Wiener, prólogo por PrÃncipe Louis de Broglie [Princeton: : Princeton University Press, 1954]. El libro fue publicado por primera vez en el 1906.
{55}La Philosophie scientifique de M. Duhem, Revue de Metaphysique et de Morale, XII (July, 1904), 699ff.
{56}Ver el Apéndice El propósito y la estructura de la FÃsica Teórica, titulado "Fisica de un creyente" y que es una reimpresión de la contestación de Duhem a Rey; se publicó originalmente en los the Annales de Philosophie Chretienne, Vol. I (Oct. and Nov.) 1905, pp. 44ff. and 133ss.
{57}Huygens to G. W. Leibniz, Nov. 18, 1690, Oeuvres complétes de Huygens, Correspondence, 10 volumes (The Hague, 1638-1695) ix, 52. Quoted by Duhem. (Huygens a G. W. Leibniz, 18 de noviembre, 1690, Oeuvres complètes de Huygens, Correspondencia, 10 volúmenes (La Haya, 1638-1695) ix, 52. Citado por Duhem.)
{58}Aristarchi Samii, De mundi systemate, partibus et motibus ejusdem, liber singularis (Paris, 1643).
{59}Descartes to Mersenne, in Correspondence, ed. Tannery and Adam Letter (1893) clxxx p. 396. (Descartes a Mersenne, en Correspondence, ed. Tannery and Adam Letter (1893) clxxx p. 396.)
{60}Esto no evitarÃa, por supuesto, emplear tales ideas en teorÃas propuestas, no como ciertas, sino sólo como empÃricamente adecuadas.
{61}No me está claro si el mismo Duhem propone que la fÃsica no deberÃa involucrarse en tipo alguno de metafÃsica, o si él sólo piensa que no se deberÃa involucrar en metafÃsica divisora. Él tiende a escribir cómo si lo primero estuviera en su mente; pero sus argumento sólo apoyan lo segundo.
{62}El Principio de Indiferencia no es de Durhem, pero no es difÃcil encontrar otros ejemplos. -Estoy asumiendo que interpretaciones de mecánica cuántica, en contraposición a la mecánica cuantica en sÃ, pertenece a la filosofÃa antes que a la fÃsica.
{63}Aunque no siempre: Si la pregunta es "Por qué hubo un evento que se llamó Segunda Guerra Mundial?" la contestación no será "Por que le complació a Dios el hacer las cosas de esa manera". Dios por supuesto permitió que ocurriera la Segunda Guerra; pero ésta no le agradaba.
{64}¿Por que un cientÃfico no podrÃa pensar como sigue? Dios ha creado el mundo, y por supuesto ha creado todo en él directa o indirectamente. Después de mucho estudio, no podemos ver cómo él creara algún fenómeno P -la vida, por ejemplo- indirectamente; asà que probablemente la creó directamente.
{65}Ver AnalÃtica Posterior, Libro I, 1-2, 4, donde Aristóteles declara que scientia es un asunto de ver lo que necesriamente sigue de lo que uno entiende que es necesariamente cierto. -Por supuesto la misma práctica de Aristóteles no siempre se puede enmarcar fácilmente con esta sugerencia.
{66}Por supuesto esto es, como mucho, una caracterización tosca y general: obviamente podemos aprender de necesidades a posteriori -por ejemplo usando ordenadores para comprobar teoremas complicados- y quizás también de la contingencias a priori. La pregunta de la conexión entre el a pirori y lo necesario, por un lado, y lo contingente y lo a posteriori por el otro -el asunto de la relación entre la distinción a priori / a posteriori y la distinción necesario/contingente- es profunda y fascinante.
{67}Loc. Cit., p. 260-261.
Traducido por: Juanita Posada